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Estudió en
el Colegio La Salle de Almería, del que posee recuerdos parecidos
al comic Paracuellos de Carlos Jiménez, entonces de clandestina
circulación por esta elitista escuela católica. Ni siquiera
los profesores de Dibujo le intuyeron, (poseían grandes cualidades
doctrinarias pero escasamente adivinatorias), pues su original apellido
era frecuentemente utilizado como preámbulo de involuntarias salidas
de clase, que jalonaban su expediente escolar en forma de estrellas elevandolo
hasta el generalato. Su bautismo bíblico no sirvió como
atenuante para librarse de los habituales malos tratos, aunque parecía
inmune pues ya entonces desbordaba imaginación y talento. Finalmente
expulsado hacia el Edén, mejoró sus calificaciones en el
instituto público, estudió Bellas Artes en la Universidad
de Sevilla y obtuvo por oposición una plaza para enseñar
Dibujo en el Nicolás Salmerón de Almería, enfrascandose
al tiempo con los pinceles en su etapa animista dentro del viejo caserón
que servía de estudio a Carlos Horacio Valera en la Rambla, justo
enfrente del colegio de sus desamores, lo que quizás contribuyó
a que pronto escogiese aires menos colindantes. Se trasladó a Sevilla,
a la que siempre ha estado muy vinculado y en la que ahora reside, aunque
a principios de los noventa ganó una beca autonómica en
la madrileña Casa de Velázquez, se quedó en la Villa
y Corte y se dedicó ya por entero a vender colores. Vinculado en
sus inicios a la Galería Fúcares de Almagro, celebró
con ella habitualmente exposiciones en Madrid y Ciudad Real, salpimentandolas
con escapadas a Palma de Mallorca (Javier Gastalver), Málaga (Unicaja),
Jerez de la Frontera (Carmen de la Calle), Murcia (Espacio Mínimo),
Zaragoza (Zaragoza Gráfica), Santander (Siboney), Salamanca (Universidad),
Orense (Marisa Marimón), Valencia (Tomás March), Barcelona
(Joan Prats), Burgos (Lourdes Carcedo) y Milán (Alessandro Seno).
Su obra ha viajado además al Museo de Arte Contemporáneo
de Sevilla, a la Mario Flecha Gallery de Londres, al parisino Institut
de France y más recientemente al Cultural Center of Philippines
de Manila, Museo de Arte de Ponce (Puerto Rico), Centro Cultural Español
de La Habana y Sprengel Museum Hannover (Alemania). Con Fúcares
ha sido un habitual de Arco, en cuya ultima edición fue presentado
como la más flamante adquisición de la internacional galería
Malborough. Cinco colecciones públicas y privadas, dos universidades,
cuatro museos, seis corporaciones locales, tres grandes bancos y cuatro
fundaciones, entre ellas la Luis Cernuda de Sevilla, albergan parte de
su obra que, a los 40 años, se mide ya en tiempos de presente más
que de futuro, por muy prometedor que éste se presuponga. En esta
acuarela, que el pintor ha realizado expresamente para este libro, asoma
uno de sus iconos más representativos de su original lenguaje artístico
en un paisaje que resulta siempre familiar a los que, como el autor de
Campos de Níjar, frecuentan el Sur. |