
La dolce
vita de Alessandro Lequio es una biografía rara del famoso conde,
aunque nada puede ser normal estando de por medio este prodigio de la
naturaleza. Ruth Baza despliega su peculiar estilo, entre lírico
y petardo, para explicarnos la vida y milagros amatorios de Lecquio.
Nos enteramos de que su famoso título condal fue un regalo de
Mussolini a su padre, diplomático adicto al régimen fascista,
un título que tampoco él puede ostentar puesto que unicamente
lo hereda el primogénito, o sea, su hermano mayor. Todo es así
de transparente en su vida, mas aun en la amatoria, que se inicia ya
a los siete años con una presenta erección al espiar los
ejercicios amatorios de la voluptuosa doncella de la casa. De ahí
hacia adelante todo el monte es orgasmo. Muchas mujeres han pasado por
sus brazos y demas miembros de su anatomía, aunque ninguna ha
sido tan clara como Antonia dell´Atte, ex mujer y madre de un
hijo suyo: "los tontos son peligrosos". En el prólogo
del libro, Leopoldo Alas cuenta como Lecquio le admitió que "todos
somos prostitutas en potencia, porque todos tenemos un precio y nos
acabamos vendiendo tarde o temprano".

No sabemos si el tirón de "sus partes", que agotaron
ediciones de revista, ha llegado también hasta el mercado del
libro pero parece que sí, para fortuna de Ruth Baza. La joven
autora de "La dolce vita" debe estar frotándose las
manos a costa de las aventuras y desventuras del conde del cuore. De
momento, en las librerías valencianas cuesta encontrar algún
ejemplar. En donde no hay ninguno es en las grandes superficies donde
parece que los deseos de descubrir la cara de "Eugenia" son
irrefrenables.

María Sarmiento
Aunque Alessandro Lequio es un hombre para todas las estaciones, hay
que reconocer que cuando mas luce es en verano. Si el conde desveló
ya su enorme talento, en la biografía de Ruth Baza nos cuenta
con detalle como lo usa. "La dolce vita" -la vida para Dado
es dulce aunque sea a costa de amargarsela a los demás- va a
ser sin duda el libro del verano. O al menos así lo creen los
de Muley-Rubio, a quienes les ha faltado tiempo para ponerlo a pie de
playa y piscina, convirtiéndolo en algo tan imprescindible como
el bronceador o la toalla. Los colores de su warholiana portada armonizan
perfectamente con la estación. El contenido, mas que caluroso,
es tan tórrido que va a producir eritemas hasta en las mejores
familias. Los editores deberían regalar con el libro una leche
protectora.

Jesus Mariñas
El libro es brutal y descarnado, pero no está exento de cierto
lirismo. Aunque no se ponen de acuerdo al clasificarlo o calificarlo.
¿Cuento, novela o biografía? Doscientas páginas
de descubrimientos que Ruth Baza atribuye a su inventiva. Aunque los
capítulos tienen nombres, pero no apellidos: Antonia, Mar, Ana,
Eugenia -el más fantasmagórico- Sonia, y hasta la propia
infancia del cuestionado, retratado, ensalzado o deformado. A Lequio
solo le gustan las cien primeras páginas dedicadas a recuperar
una niñez atormentada por el drama paterno.

Irene Hdez Velasco
A ella jamás se le hubiera ocurrido. Pero un día, el conde
en persona la llamó y le pidió que escribiera su biografía.
Ruth Baza aceptó y aquí está, tras mil peripecias,
"La dolce vita de Alesandro Lequio", una biografía
finalmente no autorizada. Erase una vez un niño bien, de familia
noble, de muy alta cuna. Huerfano desde corta edad. Iniciado en el sexo
por cortesía de su tío, que a los 14 le pagó los
servicios de una prostituta. Un niño que se hizo hombre, llegó
a España, conquistó algunos de los corazones más
solicitados, comerció con el amor y el sexo, arrasó y
se quedó: Alesandro Lequio. Su vida se puede resumir en 200 páginas.
Eso es lo que ha hecho la escritora y periodista Ruth Baza, una biografía
novelada y descarnada del último latín lover de manual.
Y ¡Sorpresa!, ha conseguido contar cosas nuevas de un tipo que
ha aireado hasta el último rincón de su vida privada,
rascar en el ser de carne, hueso, miserias y grandezas que se oculta
bajo la piel del aristócrata.

José de
Santiago
Aunque en principio fue Alesandro Lequio quien llamó a Ruth Baza
para que escribiera su biografía, al final cada uno siguió
caminos opuestos y el libro constituye la biografía no autorizada
del italiano. Ruth define al personaje como "patético y
miserable, un tipo muy complicado, que en el fondo se encuentra muy
solo, que no puede presumir de amigos, jocoso y atormentado. Por el
libro, que abarca desde la niñez de Dado Lequio a la reciente
escena del desnudo de Saint Martin, pasan una serie de personas -la
mayoría mujeres- que han marcado decisivamente la vida del biografiado.
Antonia, Ana, Mar, Sonia y una sorprendente Eugenia -que uno acierta
facilmente leyendo entre líneas-, entre otras. Así, desprovistas
de apellidos, pero adivinadas por sus hechos, ocupan capítulos
enteros de una biografía que va a levantar mucha polémica.

Acaba de publicarse
sin el consentimiento del Conde, el libro "La dolce vita de Alesandro
Lequio" escrito por Ruth Baza y en el que se explica la historia
de Lequio desde su infancia hasta nuestros días, pasando evidentemente,
por todas las mujeres que ha habido en su vida, aunque sin mencionar
los apellidos de las afectadas. La joven, que conoció a Lequio
a raíz de una columna que publicó en un diario que le
gustó mucho al ex de Ana Obregón, nos comenta que no cuenta
con el beneplácito del interesado "porque hay pasajes que
él borró y que yo he añadido". Alesandro,
por su parte, declaró al enterarse de la aparición del
libro: "en este libro hay cosas que jamás he dicho y que
jamás han sucedido".
LA MONARQUIA
PARLAMENTARIA
José Luis Sampedro
En enero de 1998 todavía se produce algún debate periodístico
por la materia de los matrimonios desiguales. Concretamente, Antena
3 TV emite uno, con motivo del trigésimo cumpleaños del
Príncipe de Asturias, en el que el periodista Alfonso Ussía
sostiene que la Familia Real sigue utilizando la Pragmática en
sus usos internos. Otro profesional de la prensa, José Oneto,
llega a afirmar que la tradición se va a respetar y el Príncipe
"lo tiene asumido". Por el contrario, Ruth Baza, en su biografía
de Alessandro Lecquio, primo de Don Juan Carlos (La dolce vita. Madrid,
1998, p. 165), y Fernando Rayón, en "Sofía, biografía
de una reina", reproducen igualmente nuestra postura, citando su
autoría".

Esta dura dialéctica entre partidarios y detractores del matrimonio
del Príncipe con "una igual" que sea noble tiene cierto
arraigo en España. El profesor Sampedro cita al fallecido genealogista
y periodista Juan Balansó como el más radical entre los
primeros, pues tachaba a sus adversarios como "componedores del
juancarlismo, posfranquistas y dómines instauracionistas".
Sampedro cita tambien a la escritora Ruth Baza por su biografía
"La dolce vita" de Alessandro Lecquio y a Fernando Rayón
con su "Sofía, biografía de una reina", como
dos autores que consignan al hijo del Conde Lecquio y Ana Obregón
como un miembro más de la lista de aspirantes legales al trono
español, concretamente el número 25.

¿Por qué no se publicaron las fotos de lequio con Eugenia
de Alba, poco antes de la boda de ésta con el torero?(Isabel)
Lidia Lozano: Nunca hubo fotos. Me has querido pillar. Jaajajjajaja.
Te lo digo, porque a esas citas llevaba yo a Lecquio en mi coche y nunca
hubo fotos. La única prueba de que estuvieron juntos es el famoso
tatuaje que lleva Lecquio en una muñeca. La única que
hizo mención de esta noticia fue Ruth Baza, y él lo negó
totalmente.