
Gabriel Cañas
Confieso que yo no sabía quien era Colombine. Había oído
hablar de ella muy vagamente, y por eso hice una encuesta casera, entre
los colegas periodistas como yo y como ella, que tampoco sabían
quien era. Incluso alguna persona me proporcionó una descripción
un poco rarita... Esto es bastante habitual, porque las mujeres notables
siempre dejan de pertenecer a la Historia, nunca pasan a la posteridad,
se nos ha negado sistemáticamente. En el servicio de documentación
de El País, que es bastante amplio, tampoco había prácticamente
nada sobre ella. Un día quise ver si había alguna cosa
y encontré una breve referencia en una enciclopedia de España
que así empezaba: "Carmen de Burgos nacida en Almería,
en 1867 y fallecida en 1932, casada muy joven y tras ser abandonada
por el marido, decide trasladarse a Madrid..." Luego una puede
empezar a pensar si fue importante gracias a la iniciativa del marido
de abandonarla. Realmente es tan injusto que yo creo que Federico Utrera
se ha portado como un caballero andante porque ha rescatado a su dama
de la cárcel del silencio en la que estaba prisionera y ha restituido
su honra. "Memorias de Colombine" es un libro muy extenso
y no existen esas descripciones tan parciales sobre un personaje tan
importante, porque una vez que lo lees te das cuenta que Carmen de Burgos
era una persona que tuvo mucha importancia a nivel literario, tenía
novelas, libros a los que se le dieron la bienvenida incluso en un momento
en que era difícil que una mujer pudiera hacer cosas. Uno de
sus amigos, Rafael Cansinos-Asséns, decía que "caso
admirable es que en este país, donde la mujer española
suele pensar poco, escritoras como Carmen de Burgos sepan de encajes
y de almas". Y además de esa faceta literaria vivía
la política... Me resulta admirable y fascinante conocer ahora
que hubo una mujer en este país que luchó por el sufragio
universal, la abolición de la pena de muerte, la ley del divorcio,
(que le atañía directamente a ella) y por una serie de
causas que creía que eran justas y que luego, cuando llegó
la República, se abrieron paso. Desde el punto de vista periodístico,
existen varios detalles en el libro que me han llamado mucho la atención.
Me gusta el hecho de que fuera una 'curranta' del periodismo. No fue
la primera periodista que hubo en España, pues estaba Emilia
Pardo Bazán. Pero ella tenía posesiones y Colombine tenía
que trabajar realmente. Decían sus amigas que esta mujer no hacía
nada gratis, lo necesitaba para vivir, y en eso se asimilaba más
a nosotras. Era además una trabajadora del periodismo, que tuvo
que ir a Melilla y convertirse en la primera corresponsal de guerra,
que tenía que escribir un libro de cocina y que trabajaba y hacía
entrevistas. Tenía que vivir de esto y eso le acercaba más
a la modernidad, que ella tanto admiraba. Otra cosa que me ha encantado
de este libro es que empieza con un retrato de ella sobre sí
misma que es maravilloso, porque es tal y tan grande el descredimiento
que posee sobre lo que es, en aquel momento, una mujer reconocida, que
a mi me ha hecho pensar que todos los periodistas deberíamos
reflexionar sobre ello. Creo que si los periodistas fuéramos
más humildes y más descreídos, realizaríamos
un periodismo mucho mejor. Porque es la única manera de aprender
y de intentar contar las cosas sin prejuicios, que han hecho tanto daño
a las mujeres a lo largo de nuestra Historia. Federico Utrera, al rescatar
la figura de Carmen de Burgos, ha recuperado también toda una
Época de la vida española muy interesante. La ventaja
es que era un periodo muy emocionante y la gente que idolatraba la modernidad
nunca pudo sospechar que el siglo XX iba a ser tan terrible y cruel.
Era gente que pensaba que el futuro iba a ser estupendo y el mundo iba
a ser inmejorable. Por eso creo que hay comprar este libro y agradecerle
al autor que lo haya escrito.

Trinidad de León Sotelo
Los periodistas tenemos un oficio del que se dice que somos aprendices
de todo y maestros de nada. Lo que sí es cierto es que debemos
estar preparados para escribir de todos y para todos, aunque si podemos
barrer para casa, en esta ocasión no precisamente basura, tanto
mejor. Y eso es lo que hicimos cuando presentamos un libro de un periodista
sobre una periodista, que fue la primera en España. Carmen de
Burgos 'Colombine', trabajadora y luchadora al ciento por ciento, se
prodigó en diversos medios, entre ellos ABC, donde en la actualidad
yo trabajo. Pero supongo que estuve en la presentación junto
a Federico Utrera no sólo porque fuera una biografía más
que completa sobre Colombine, como mujer primera en un oficio que hoy
es de tantas, ya que el hecho de ser pionero en algo no es suficiente
para que de pie a otro título de gloria. Pero si quien da ese
paso es mujer, la cuestión tiene una circunstancia peculiar y
quizá de ahí que el autor estuviera rodeado de mujeres
en la presentación. No le molestaría esto a Carmen de
Burgos, que tanto batalló por la emancipación de la mujer
española. Al contrario, le agradaría contemplar cuanto
han cambiado los tiempos y seguramente se enorgullecería de tantas
y tantas mujeres que han ido dejando su granito de pelea a contracorriente
para conseguir las parcelas ya conquistadas. Lo que le gustaría
menos sería que se le diera al acto un tinte feminista, porque
ella confesó no ser feminista y solía decir que quienes
lo eran pertenecían a clases acomodadas, porque lo propio de
la mujer del pueblo era ser anarquista. Ya escribió Simone de
Beauvoir que la mujer carece de conciencia de clase y eso es un daño
para nosotras. Es más fácil que una duquesa vote como
su marido que como una de sus criadas. Queda dicho que lo importante
no es tanto ser pionero en un oficio sino lo que se haga en Él
y la verdad es que Carmen de Burgos cumplió, no se amilanó
ante las dificultades y estuvo siempre alerta para que nada digno de
mención se escapara de su pluma. Personalmente siento autentica
veneración por las mujeres que no sólo han vencido obstáculos
sino que se han planteado la vida como si estos no existieran y han
sabido hacerse un hueco en la Historia. De hecho, en mi biblioteca figura
Colombine y existen grandes espacios dedicados a biografías o
autobiografías de mujeres de mayor o menor celebridad, pero que
han empleado su inteligencia en hacer de sus vidas lo que querían
para sí mismas y para las demás. Por eso le doy las gracias
a Federico Utrera, por añadir este volumen junto a los que me
han proporcionado el orgullo de ser mujer.

Carmen Gurruchaga
La lectura del libro "Memorias de Colombine" de Federico Utrera
me ha parecido muy interesante. Describe de una manera minuciosa una
parte muy importante de la Historia de España entre 1901 y 1932,
poco antes de la guerra civil, y desde el punto de vista cultural, político
y social esa Época era igualmente interesante. Además
creo que la vida de Carmen de Burgos nos produce un envidia espantosa
porque conoció a personajes como Pío Baroja o Miguel de
Unamuno, convivió con ellos y a mí también me produce
envidia porque me hubiera gustado conocerlos. Incluso nos produce envidia
a todas las mujeres que llevamos años luchando porque la igualdad
de la mujer sea real y la postura de quien luchó por el voto
femenino y quien trabajó en condiciones de igualdad con los hombres
cuando todavía hoy existen muchas mujeres que no lo pueden hacer,
me parece envidiable. Por otro lado en el libro se aprecia que nada
es nuevo, todo está inventado. Su hija se lió con Ramón
Gómez de la Serna, algo que hemos visto con Woody Allen y su
hija. Vemos que ella no se fía mucho de la clase política
cada vez que hace una encuesta, (no se me enfaden las políticas
por favor), o cada vez que quiere recabar la opinión de personajes
políticos o de diferentes sectores que influyen en la vida, para
ver como se enjuicia la posible regulación legal del divorcio.
Y también se ve como los intelectuales le contestan de una manera
sincera y para colaborar con ella, mientras que los políticos
se escaquean. Eso sigue pasando hoy exactamente igual. Y luego resulta
extraño que una mujer en 1901 venga de una ciudad de provincias,
con su hija, divorciada, y a los pocos años tenga la "suerte"
de no ser divorciada sino viuda, pues se muere el marido. Ella lo cuenta
como suerte, porque estar divorciada era una cosa socialmente "horrorosa".
Y consigue abrirse camino en Madrid, ser enormemente respetada y luego,
como no podía ser de otra forma, olvidada porque era mujer. Su
vida fue muy interesante, su trabajo muy fecundo desde el punto de vista
literario, su aportación social enorme desde el punto de vista
de la mujer... Y en cambio, en 1998 muy poca gente sabe quien era Carmen
de Burgos. Si ella hubiera sido un hombre, en 1998 todo el mundo sabría
que fue uno de los personajes más relevantes de los primeros
treinta años del siglo XX.

Juancho Armas Marcelo
Al margen de las bibliografías y los estudios selectos, académicos
y universitarios, el libro de Federico Utrera "Memorias de Colombine.
La primera periodista" no solo es un hallazgo que nos desnuda y
descubre sensualmente la múltiple, atrevida y riquísima
personalidad de Carmen de Burgos, Colombine, sino que rescata a la periodista
principal de su momento y época para que las lectoras (seguro
que esta osadía de Utrera tendrá miles) y los lectores
puedan conocerla y convertir el libro en un fetiche de leer, y a Colombine
en la suerte de diosa que llegó a ser para los mejores de sus
amigos, tras ser recuperada hoy gracias a otra impertinente osadía:
la creación de HMR Editores, que nace con este ensayo novelado
en primera persona y que, respire mucho o muera en poco tiempo entre
tantos monstruos prestigiosos de nuestra industria editora, pasará
a la Historia con el nombre de Colombine. Confieso que, a pesar de la
documentación, las fichas técnicas, las explicaciones
y las matizaciones de Utrera sobre cada episodio de la vida, la pasión
y la muerte de Colombine, su texto sobre Carmen de Burgos lleva regusto
a leyenda, a relato de aventuras entrecortadas, a novela de amor (de
amores tumultuosos, simultáneos, secretos y sucesivos) en un
tiempo muchas veces sórdido y otras tantas relegado al olvido.

Martin Prieto
Como los machistas reciclados tendemos a regresar al monte, hemos de
agradecer a Federico Utrera haber rescatado de las hilachas de una memoria
que ya se disipaba a Carmen de Burgos, Colombine, quizás la primera
periodista profesional que dio este país, y en tiempos tan poco
cómodos como el reinado de Alfonso XIII. El vendaval de la Guerra
Civil apagó el recuerdo de esta almeriense tan actual, escasamente
agraciada incluso para su época, casada con un dipsómano
militante de la violencia doméstica, que vino a Madrid con una
hija a pelear en un mundo masculino y sostener derechos entonces tan
discutibles como el divorcio o el sufragio universal.

JL. Garcia Martin
A pesar de sus limitaciones, no resulta en absoluto desdeñable
esta singular aportación al mejor conocimiento de Carmen de Burgos
(y no solo de ella: de Ramón Gómez de la Serna y de otros
escritores de su tiempo se nos ofrecen datos inéditos). Colombine
fue todo un personaje, nadie lo duda. Pero es también algo más:
la autora de una ejemplar biografía de Larra, de memorables libros
de viaje, de un puñado de narraciones que aun se leen con placer.
Estas apócrifas memorias, muy copiosamente ilustradas, pueden
ayudar a que vuelva del purgatorio del olvido. Bienvenidas sean.

Nelson Marra
Federico Utrera, periodista y escritor, emprende un viaje sentimental
en torno a una gran protagonista intelectual de los primeros treinta
años de nuestro siglo: Carmen de Burgos, conocida con el "nom
de guerre" de Colombine. El trabajo de Utrera es serio y exhaustivo
y está concebido desde el amor y la admiración por esta
mujer absolutamente rupturista para su tiempo y desde el respeto y el
mimo con que trata sus memorias, plagadas de anécdotas, de pensamientos
avanzados, de sensibilidad creativa, de menciones vivas a los creadores
de su época. Colombine vivió a caballo entre dos inolvidables
generaciones: fue hija del 98 y madre del 27. Fue modernista, romántica,
enormemente participativa en lo político, protagonista de tertulias
de prestigio, apasionada en sus grandes amores y orgullosa de su mejor
obra: su hija.

Tomás García Yebra
Cuando las mujeres de diferentes tendencias políticas se reúnen
para defender o reivindicar sus derechos forman una piña y no
suelen discrepar en casi nada. La esposa del presidente del Gobierno,
Ana Botella, la diputada de Izquierda Unida, Rosa Aguilar, y la ex ministra
socialista de Cultura, Carmen Alborch, compartieron mesa y micrófono
en la Casa de América para presentar las memorias de Carmen de
Burgos, "Colombine", una de las primeras mujeres que lucharon
públicamente por la igualdad de derechos entre ambos sexos. Periodista
y escritora, "Colombine" alzó la voz por la conquista
del voto, por el derecho a abortar y por la igualdad de oportunidades,
entre otros muchos asuntos. Las memorias, recopiladas y comentadas por
el periodista Federico Utrera, también contienen un epistolario
inédito de "Colombine" y Ramón Gómez
de la Serna. En una sala donde no cabía un alfiler, Ana Botella
calificó a la protagonista del libro de "adelantada de su
tiempo" y Rosa Aguilar de "curranta del periodismo".
Carmen Alborch dijo que su figura pertenece más a la historia
real que a la historiografía oficial (...). Aparte las tres damas
citadas, que acapararon fotografías, casetes y cámaras
de televisión, también intervinieron tres periodistas
de los tres periódicos más representativos de la capital:
Gabriela Cañas (El País), Trinidad de León (Abc)
y Carmen Gurruchaga (El Mundo), como homenaje a los rotativos en los
que colaboró la protagonista de la obra (...).

Mirta Drago
Tres políticas y tres periodistas presentaron ayer el libro que
ha rescatado del olvido a Carmen de Burgos, Colombine. Ha sido un hombre,
Federico Utrera, el que resucitó a esta almeriense que en 1901
llegó a Madrid, divorciada y con una hija. En su libro "Memorias
de Colombine. La primera periodista" se glosa la vida de una apasionada
que en las primeras décadas del siglo luchó en favor del
divorcio, del voto femenino y de la abolición de la pena de muerte
(...).
Diario
16
G.G.M.
El libro "Memorias de Colombine. La primera periodista" del
escritor Federico Utrera ha llegado a las librerías para paliar
el olvido al que la posteridad sometió a la novelista y precursora
de los derechos civiles de la mujer en España, Carmen de Burgos
"Colombine", de cuyo fallecimiento se cumplió en 1997
sesenta y cinco años. Seis mujeres y el autor se dieron cita
ayer en la Casa de América para reivindicar la figura de una
batalladora -amiga de Unamuno, Baroja, Azorín- que se empotró
con la intolerancia de una época y de una sociedad que no supo
comprender sus propuestas de igualdad. Separada de su marido y vilipendiada
por ello, autora de libros por encargo y corresponsal de guerra en Melilla,
Colombine fue una de las primeras personas en exigir el sufragio universal
para las mujeres, así como la legalización del divorcio.
Utrera contó ayer que a principios de siglo, si un hombre mataba
a su mujer por haber cometido un adulterio, era absuelto porque no estaba
penalizado en la ley. "Colombine promovió una reforma del
Código Penal para evitar que esto continuara así".
(...) Carmen de Burgos fundó la primera agencia de comunicación
transcontinental y puso en marcha la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas
e Hispanoamericanas.

Ana Yebra
Carmen de Burgos, "Colombine", la primera mujer periodista
de la historia de España, luchadora y pionera de los derechos
de la mujer, es rescatada del olvido por un moderno cronista que presentó
hoy en Madrid un libro sobre su vida. "Memorias de Colombine. La
primera periodista", del cronista político Federico Utrera,
es el relato de treinta años de la historia de España
a través de la vida y las acciones de esta mujer que defendió,
entre otras causas, el divorcio y el sufragio universal, ahora tan asumidos
y antes tan quiméricos. Utrera, que se documentó durante
tres años, explicó que lo peor fue descubrir que la periodista
"ha pasado desapercibida, sepultada, ignorada cuando no vilipendiada,
bajo una losa de silencio y de infamias" como fue el ser recordada
como la amante, a sus 40 años, de Ramón Gómez de
la Serna, de 19 años. El escritor resaltó como "sin
ningún género de dudas, fue la primera mujer que se dedicó
al periodismo y se manchó las manos de tinta en las redacciones",
ya que lo hizo para sobrevivir como trabajadora y madre separada, no
por afición a las letras. Aunque quizás sea más
destacable la visión internacionalista que tuvo cuando creó
la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas,
que según el escritor, formaron las mujeres "vanguardistas,
intelectuales, científicas, artistas y gente de todo tipo"
de la época y los dos continentes. De hecho, todas estas mujeres
pasarían a formar parte de un ambicioso proyecto de Colombine
que las convirtió en las primeras corresponsales de prensa para
el origen de lo que sería, según Utrera, "el primer
esbozo de la primera agencia de prensa, tal como se entienden ahora".
(...) Asimismo, en su interés por conocer otras culturas, recorrió
Latinoamérica cuando era dificilísimo viajar para las
mujeres solas, y se hacía en barcos de vapor. En Chile sería
condecorada y nombrada miembro de la Real Academia del país,
en México mantuvo fuertes contactos con una de las fundadoras
de la Liga de Mujeres, Elena Arizmendi, y en Perú se prodigó
en contactos con mujeres científicas, además de recorrer
el país de arriba a abajo. (...)

Antonio Rojas
El anfiteatro de la Casa de América de Madrid, abarrotado de
público y medios de comunicación, acogió ayer la
presentación del último libro de Federico Utrera, corresponsal
de Canarias 7 en la capital de España. (...) Autor también
del libro "Canarias, secreto de Estado", Federico Utrera se
declaró un admirador incondicional de Colombine y confesó
que había leído sus obras "El voto de la mujer",
"El divorcio en España" o "Ellas y ellos",
entre otras, con "devoción de creyente". Lamentó,
sin embargo, la ausencia de homenajes públicos a una de las mujeres
más influyentes e importantes de este siglo, cuya transcendencia
literaria, política, social y periodística se ha querido
silenciar. (...)
ACN
Press
Recuperar la figura de Carmen de Burgos, Colombine (1879-1932), su imagen
verídica, y no la distorsionada, repetida en las diferentes historias
que han surgido sobre ella, es el objetivo emprendido por el periodista
almeriense Federico Utrera, que durante dos años ha llevado a
cabo una investigación que se ha materializado ahora en el libro
"Memorias de Colombine. La primera periodista". (...) El acto
organizado para su presentación ha sido muy simbólico.
Utrera se ha rodeado de mujeres, y ha dejado una silla vacía
(la de Colombine), uniendo diferentes tendencias. (...) El libro ha
sido editado por HMR Ediciones. La portada ha sido elaborada por Carlos
Horacio Valera y el diseño interior es obra de Alfonso Lázaro,
ambos almerienses.

Miguel Angel del Arco
Carmen de Burgos pasa por ser la primera periodista española,
pero fue mucho más. La compañera de Ramón Gómez
de la Serna escribió libros, teatro, poesía, hizo traducciones
y, sobre todo, fue libre e independiente. Cansinos-Asséns, Pérez
Galdós, Blasco Ibáñez y Rubén Darío
fueron sus amigos y contertulios. Un libro meticuloso y apasionado para
descubrir una figura con mucho que contar.
EL
VOTO DE COLOMBINE
Ana Botella, militante del PP
Confieso que para mí fue una satisfacción presentar el
libro de Federico Utrera, "Memorias de Colombine", porque
hace referencia a un pequeño trozo de la Historia de España
desde el punto de vista femenino. Colombine realmente ha sido una desconocida
y tengo que reconocer con vergüenza que yo tampoco la descubrí
hasta que leí el libro. Y es que adentrarse en las casi quinientas
páginas de esta atípica obra es bucear en los primeros
años de la Historia de este siglo. Colombine, sin lugar a dudas,
fue una adelantada a su tiempo y luchó por una serie de conquistas
que hoy nos parecen naturales, pero que nunca han sido así. Por
eso voy a insistir una vez más en su reivindicación del
sufragio universal, porque creo que es un asunto clave en su existencia.
Carmen de Burgos, en un momento de su vida, abrió en 'El Heraldo
de Madrid' una encuesta para conocer la opinión de los intelectuales
y de los políticos sobre el sufragio femenino. Merece la pena
citar alguno, pues el conde de Romanones le contestó que "no
me opongo al voto femenino por considerar inferior a la más bella
mitad del género humano. Si entre nosotros la práctica
electoral nos lleva a tantas corruptelas ¿que será interviniendo
el elemento femenino? Y no ciertamente por mayor falta de sentido moral,
sino por menor resistencia ante las pasiones que el ejercicio del sufragio
lleva consigo". Esto ahora resulta insólito y casi cómico,
si no fuera por la gravedad de lo que suponía la situación
en ese momento. Ahora nos parece increíble, pero quizás
no tanto porque si en España el sufragio universal se consiguió
en la Segunda República, en un cantón suizo, centro de
Europa y del mundo civilizado, el voto femenino se obtuvo hace sólo
seis o siete años. Por lo tanto, no nos puede extrañar
demasiado que en otra parte del globo como es Afganistán, los
'talibanes' decidieran que las mujeres dejasen de estudiar y se quedasen
prácticamente encerradas en su casa. Esas luchas que han existido
por los derechos de la mujer y esas conquistas siempre se han producido
gracias a personas que han sido pioneras en un determinado momento de
su historia. Carmen de Burgos tenía una ideología feminista,
aunque no era una persona dogmática, pero el feminismo fue probablemente
su forma de vida y su conducta y pienso que eso al final es la mejor
manera de luchar por una cosa. Ella decía sobre el feminismo
que "el justo medio está en encauzar las facultades femeninas
con una educación sólida y equilibrada. No se nos deben
pedir heroicidades ni cosas extraordinarias. Basta con desenvolver todas
nuestras facultades. No dejar que se esterilicen los humanos y que la
mitad del género humano no sea un peso muerto para dificultar
la labor de la otra mitad". Estas palabras, después de 80
años escritas, siguen teniendo vigencia y ha sido Victoria Camps
la que ha publicado recientemente un ensayo sobre este asunto que podría
tener mucha relación con lo que decía Carmen de Burgos
en su momento. Con esto vemos que los avances sociales no son fáciles
y que para nuestra protagonista no lo fueron en absoluto. Su vida está
llena de prejuicios y descalificaciones a las que tuvo que hacer frente.
En este trabajo minucioso de investigación que ha hecho Federico
Utrera, al que agradezco que haya escrito este libro, se nos muestra
además como Carmen de Burgos fue uno de los ejes de una o varias
generaciones de brillantes escritores que forman parte de la literatura
universal, alguno de los cuales llegó incluso a alcanzar el Premio
Nobel: Pío Baroja, Juan Ramón Jiménez, Ruben Darío,
Galdós, Azorín, Blasco Ibáñez... todos ellos
pasaron por su vida y todos alcanzaron la fama muchísimo antes
que ella. A través de sus cartas y de muchas de las misivas que
se publican en el libro podemos aprender algo más de una época
apasionante, intensa, social y políticamente como pocas, al contar
con una de las generaciones literarias mas brillantes de la Historia
de España. Y estoy de acuerdo con quienes sienten envidia de
ella por haber podido conocer a estos personajes, aunque como mujer
yo prefiero el momento actual, porque pienso que el mundo avanza y a
Carmen de Burgos posiblemente le hubiera gustado más disfrutar
esta vida que la que ella vivió. Este libro es sin duda una gran
contribución a la plena equiparación social y política
de hombres y mujeres y es cierto que el presente y futuro se vislumbran
mejor de lo que podría pensar Colombine o sus contemporáneas.
Y existe algo muy importante que está presente en todas sus páginas:
los hombres no se deciden a cruzar la frontera que supone rechazar los
prejuicios de la asimilación de la igualdad de la mujer en todos
los ámbitos de la sociedad. Y por eso mismo, yo me permito recomendar
a todos los hombres que lo lean.
PASION,
REBELDIA, ARTE Y LIBERTAD DE COLOMBINE
Carmen Alborch, independiente y ex ministra de Cultura con el PSOE
Las "Memorias de Colombine", de Federico Utrera, se inscriben
en un movimiento muy amplio que afortunadamente existe desde hace algún
tiempo y que pretende sacar a luz a mujeres que han sido importantes
en la Historia, pero que sin embargo no han estado en la historiografía.
Este es un trabajo que a mí me ha venido apasionando desde hace
mucho tiempo y la verdad es que me ha llamado mucho la atención
de manera positiva que desde hace muchos años hablábamos
mucho las mujeres pero escribíamos poco, y si no se escribe,
es más difícil que quede constancia de las mujeres y de
su obra. Afortunadamente, a partir de una mayor sensibilidad, se han
ido rescatando a mujeres que han sido importantes en la Historia y existe
una bibliografía cada vez más amplia que nos devuelve
el orgullo de ser mujer. Aunque todavía tenemos un camino largo
que recorrer y no estamos ante la igualdad real, sí se han dado
pasos importantes. Y reconocer a mujeres que han realizado transgresiones
relevantes siempre es de interés. Este caso creo que es especial,
porque Federico Utrera ha hecho una obra con todo el amor y la pasión,
ama muchísimo a Colombine y ha realizado un trabajo estupendo
para recuperarla. Si esta mujer era feminista o no, dependerá
de lo que entendamos por feminismo. Ella, en un momento determinado,
dice que no lo era, pero si analizas bien su obra, podemos considerarla
feminista en el sentido de que lucha por la igualdad de las mujeres
y de sus derechos. Y eso, desde luego para mí, es feminismo,
y no tengo ningún miedo a la palabra. Pero Colombine fue también
una mujer honesta, que lucha por su libertad y la de las mujeres, que
es periodista pero también una gran viajera y cosmopolita, y
que representa magníficamente lo que es la superación
a través del conocimiento y el esfuerzo, la lucha por unos ideales.
Creo que es una mujer digna de que se le haya dedicado esta biografía
intensiva y que no es por otra parte al uso. Contaba Colombine que una
vez le encargaron que tradujera un libro de Moebius, que se llamaba
"La inferioridad mental de la mujer" y ella, claro, tenía
que vivir, aunque le producía mucha repugnancia tener que traducir
este libro. también me gusta mucho del personaje como trabajaba
y mantenía relaciones con los demás. Y por mi tierra,
que es Valencia, de la que decía que era "la tierra que
más amo, porque tiene pasión y rebeldía, arte y
libertad". Creo que se identifica mucho con esta parte del Mediterráneo,
y ella misma se ve en la introducción del libro como naturalista
romántica: "me gusta todo lo bello y la libertad de hacerlo
sin afiliarme a escuelas", solía decir. Creo que es una
manera de ver que luchaba por la libertad, no sólo por los derechos
de la mujer, y que demuestra que tenía un amplio compromiso político.
Me ha gustado mucho la manera que tenía de trabajar, y es que
cada vez que se planteaba un tema, por ejemplo el divorcio o el sufragio
universal, abría correspondencia con gente que consideraba de
interés y les preguntaba sobre el asunto. Este epistolario también
está recogido en el libro y me parece muy interesante leer opiniones
de gente muy ilustre sobre estas materias. Existen ocasiones en que
las mujeres y los hombres piensan que todo lo que ha pasado en la conquista
por los derechos de igualdad ha sido natural y están superadas,
pero yo pienso que Colombine fue siempre una transgresora, en el buen
sentido de la palabra, una rebelde. Y además los planteamientos
que hizo son dignos de todo respeto. Por eso, yo me sumo a las felicitaciones
que ha recibido Federico Utrera por su libro.
COLOMBINE
Y LA IGUALDAD DE LA MUJER
Rosa Aguilar, alcaldesa de Córdoba por Izquierda Unida (IU)
Confieso que estuve orgullosa de presentar, junto con otras personas,
el libro de Federico Utrera "Memorias de Colombine", que versa
sobre la figura de Carmen de Burgos, una mujer que se anticipó
a su tiempo por su profesión de escritora y de periodista, pero
también por su ideario feminista, por vivir acorde con el inconformismo
que profesaba y que le llevó a enfrentarse a su Época.
Carmen de Burgos fue la primera mujer periodista, 'curranta', en un
país como el nuestro donde la discriminación hacia las
mujeres es todavía hoy una realidad cotidiana. Un país
donde se puede decir que existe una igualdad de derechos pero no de
hecho, donde todavía las mujeres van a la cárcel por abortar
o donde se producen sucesos como los que han ocurrido recientemente
en Albacete. Yo creo que Colombine es una persona a la que la sociedad
todavía no ha hecho justicia y el libro de Federico Utrera viene
a llenar un injusto vacío y a recordar y reivindicar a esas mujeres
que, en muchos casos desconocidas para el gran público, han hecho
posible con su entrega y trabajo, gran parte de los avances en el camino
de la igualdad. Su esfuerzo no fue en vano, pues consiguió abrir
una brecha en el muro de la discriminación de la mujer española.
Ahora bien, después de 65 años de su muerte, las mujeres
en España tenemos que luchar contra la discriminación
institucionalizada y permanente en el terreno laboral y profesional.
No voy a entrar en datos de nuestra realidad, como los malos tratos
o los abusos sexuales, sino en los que aparentemente están superados,
en esos avances conquistados por las mujeres y que los machistas vergonzantes
esgrimen como un argumento para decir que la igualdad de los sexos está
superada en el terreno profesional o laboral. Las mujeres nos hemos
integrado al mundo del trabajo constituyendo el colectivo casi mayoritario
en algunas profesiones, como en el periodismo, pero desgraciadamente
ese dato no se corresponde con nuestra influencia real ni con la presencia
en los puestos de responsabilidad. Todavía las mujeres hoy no
formamos parte del círculo de poder real, todavía estamos
en manos de los hombres, seguimos sin acceder a una representación
justa y equilibrada y cada paso que damos supone una durísima
batalla. Si Colombine luchó por el sufragio universal, todavía
hoy las mujeres, a las puertas del siglo XXI, tenemos que luchar para
que se cumpla el principio de igual trabajo-igual salario. Las mujeres
cobramos salarios inferiores por el trabajo que desarrollamos a los
hombres, el paro sigue cebándose en el colectivo femenino y la
igualdad de oportunidades es una mera declaración formal que
no se ha hecho todavía realidad. Que haya sido un hombre, periodista,
quien haya recuperado la memoria de Carmen de Burgos es reconfortante
y es muy importante. Sin embargo somos las mujeres las que tenemos la
responsabilidad fundamental de seguir luchando día a día
por nuestros derechos y reivindicaciones en todos los terrenos. Creo
que hoy hay que reivindicar a Colombine, pero con ella también
a otras mujeres que abrieron ese camino de trabajo incansable, mujeres
como Clara Campoamor, Margarita Nelken o como Dolores Ibarruri. Y junto
a ellas, a todas esas mujeres anónimas que luchan y trabajan
día a día por conseguir la igualdad, porque sin igualdad
no es posible avanzar. O eso es asumido por hombres y mujeres o será
imposible transformar esta sociedad donde aspiramos a que los seres
humanos sean iguales. El camino es largo, pero estoy completamente segura
que lo recorreremos todos juntos. Por eso quiero dar unas gracias muy
especiales a Federico Utrera, porque nos ha traído las "Memorias
de Colombine" y con ellas la posibilidad de subrayar la importancia
de la igualdad para el conjunto de nuestra sociedad. Por eso le he dado
las gracias y le deseo de corazón mucho Éxito para su
libro.