¡DIPUTADO BLASCO IBAÑEZ!
Memorias parlamentarias
Vicente Blasco Ibáñez



Edición: Federico Utrera
Caract: 300 páginas. 100 fotografías
ISBN: 84-923433-3-8
Precio: 18 euros




INDICE

1898-1899
En favor de la Libertad de Prensa
y contra el poder militar.
1899-1900
Tumulto en el Congreso por el escaño
de Morayta, el amigo de Blasco.
1900-1901
Censura y secuestro de 'El Heraldo de
Madrid' y cierre de 'El Provenir Navarro'
1901-1902
Los incidentes del Jubileo en Madrid.
1902-1903
El año en que conocí a Zola.
1903-1904
Los graves sucesos de Valencia.
1904-1905
Altercados en la procesión de Valencia.
1905-1907
La frustrada renuncia al escaño.
1907-1908
La despedida del diputado Blasco Ibañez

 
 

SINOPSIS
De la admiración por el genial Blasco Ibañez nacen estas memorias parlamentarias, la recopilación de todas sus intervenciones en el Congreso de los Diputados. Editadas con el mismo cuidado y primor con el que el novelista mimaba sus publicaciones, su comprensión para aquellos que no estén familiarizados con el argor parlamentario tampoco es complicada. La voz de Blasco Ibañez se escucha de forma nítida dentro del hemiciclo y los taquígrafos dan fe de como se desarrollan las sesiones, tanto de palabra como de ambiente. En este ¡Diputado Blasco Ibañez! , que fue presentado en el Congreso de los Diputados por el cineasta Luis García Berlanga, se incluyen además un centenar de fotografías, todas de un alto valor simbólico e histórico, muchas de ellas no publicadas hasta el momento o publicadas tan solo una vez. Aparecen acompañadas de explicaciones sobre el contexto histórico, político, biográfico o social en que se produjeron las intervenciones del novelista.

 

EL EDITOR LITERARIO
Federico Utrera arribó a Madrid en la década de los felices ochenta con una mano delante y otra detrás. Sin mas padrinos que sus propias manos, comenzó colaborando con diarios de la periferia, aunque poco a poco, y con mas voluntad que acierto, logró introducirse en las pantanosas aguas mediáticas de la capital. Hizo algunas diabluras en la radio pero no daba la talla como tertuliano. Emprendedor nato y con una imaginación quijotesca, se rodeó de un grupo de periodistas tan osados como Él y fundaron la Asociación de Periodista Parlamentarios (APP), en la que ha ocupado cargos siempre por encima de su talento. Alcanzó su mayor gloria en la Comisión Constitucional del Congreso, donde ilustró a sus señorías sobre el secreto profesional y la cláusula de conciencia. Sus ideas fueron lógicamente desatendidas. Su carrera literaria es corta y su calidad por ahora escasa. Prologó un libro de poemas de su tía Victoria Cuenca y lo llamaron para dar el pregón de su pueblo. Confiesa que sintió una emoción singular cuando subió al púlpito (el pregón se daba en una iglesia). Allí también descubrió que era un mediocre orador. Escribió un libro sobre la transición política en el archipiélago y abusó también de un grupo de incondicionales, a los que convenció para crear la editorial Muley Rubio, con la que publicó sus siguientes libros, "Memorias de Colombine. La primera periodista" y "¡Diputado Blasco Ibáñez! Memorias parlamentarias". Su finalización casi le cuesta el divorcio, pues les puso mucha pasión y les dedicó demasiado tiempo, hasta el punto de que su esposa creía que le engañaba. Gracias a su trabajo en Las Cortes, alterna con príncipes y ministros, a los que algunas veces atosiga con comentarios impertinentes que proceden de lugares de dudosa reputación, lo que vulgarmente se llama "la calle". Por la noche también intercambia esas confidencias con mendigos o harapientos que aguantan sus peroratas a cambio de unas monedas. Aunque procede de buena familia, su patrimonio es modesto. Vive al día. Pero posee una inmensa fortuna que hasta ahora nadie ha logrado arrebatarle: su libertad. Como buen escorpión, le gusta caminar despacio y a ras de tierra, moverse entre bambalinas y guardar su intimidad. Pero cuando alguien le atiza o divisa una injusticia, saca sus pinzas y puede llegar a dar picotazos de muerte. Son las únicas ocasiones en las que destila veneno, pues habitualmente pasa por una persona apacible y normal, si es que se puede ser normal en estos tiempos de confusión, cólera y consumismo.

 

RESEÑAS Y CRITICAS
Reseñas y críticas:
Entrevista con Federico Utrera (El País)
A buen ritmo, por Pilar Ferrer (ABC)
Vicente Blasco Ibáñez, por Juan Cantavella (Colpisa)
Entrevista con Federico Utrera (La Voz de Almería)
Un libro sobre Blasco Ibáñez, por Ana Belenguer (Las Provincias)
La labor parlamentaria de Blasco Ibáñez, por Antonio Rojas (Canarias 7)
Blasco diputado, por Josep Blay (Levante)
¡Diputado Blasco Ibáñez!, por Carmen Rodríguez Santos (ABC Cultural)
Blasco Ibáñez, la pasión por descubrir el mundo, por Ramiro Cristóbal (El País)
Un libro reivindica a Blasco Ibáñez, por Gonzalo López Alba (ABC)
Lectura: Diputado Blasco Ibáñez (El País)
A la sombra de Salmerón, por Federico Utrera (La Voz de Almería)

 


Pilar Ferrer
Así lo reconoció el primer mandatario de Colombia, don Andrés Pastrana, buen amigo de España y que conoce al dedillo las obras de Miguel Hernández y Vicente Blasco Ibañez Los discursos parlamentarios de éste han sido recopilados en el excelente libro de un querido colega, Federico Utrera. Sería, en este inicio de curso político, excelente libro de cabecera para Sus Señorías.


Charo Nogueira
Bucear e
n los archivos para rescatar la memoria y frenar el olvido. Esa es la tarea que se ha impuesto el periodista y escritor Federico Utrera (Almería 1963), con un objetivo: recuperar la figura del escritor valenciano Vicente Blasco Ibañez en la época en que fue parlamentario de la Carrera de San Jerónimo y vecino de la Villa y Corte entre 1898 y 1908. El resultado se plasma en el libro "Diputado Blasco Ibañez" (editorial HMR).


"Diputado Blasco Ibañez". Ese es el título del libro que ha tenido la buena ocurrencia de escribir y editar el periodista parlamentario Federico Utrera, en el cual recoge la intensa y desconocida actividad parlamentaria que tuvo el prolífico escritor y político valenciano. Apasionado y con brillantez de oratoria, Blasco Ibañez tuvo como bestia negra a Cánovas y como amigo a Nicolás Salmerón. Sus relaciones con los socialistas y el diputado Pablo Iglesias no fueron, precisamente, buenas, pese a la profesión de fé republicana de ambos.


En un tiempo en que la oratoria parlamentaria tenía caracter de pieza literaria, los duelos dialécticos del escritor Vicente Blasco Ibáñez con sus contemporaneos parecen piezas de teatro clásico. Un nuevo libro recoge todas sus intervenciones en el Congreso de los Diputados y ofrece la posibilidad de asistir a aquellos debates tal y como se produjeron.


Carmen Rodríguez Santos

Vicente Blasco Ibáñez es una de las figuras mas polifacéticas de nuestra cultura. Sin embargo, su intensa tarea en otros campos resulta todavía un tanto desconocida. La obra del periodista Federico Utrera pretende oportunamente llenar este hueco, reivindicando la faceta de parlamentario del escritor valenciano. El libro hace accesibles al lector todas las intervenciones en la Cámara Baja -hasta la actualidad sólo al alcance de los investigadores que se internaran en los Archivos del Congreso, que aparecen editadas con rigor y pulcritud, y acompañadas de sucintas, pero útiles, explicaciones sobre el contexto y el momento histórico en el que se produjeron, y sobre la trayectoria personal y literaria de Blasco Ibañez Este trabajo, que incluye también abundante material gráfico, -en algunos casos inédito- merece atención no únicamente por parte de los interesados en la figura del autor de La Barraca y Cañas y Barro, que encontraran aquí’ numerosas muestras de su brillantez oratoria, sino de todos aquellos que deseen profundizar en un mayor conocimiento de los avatares históricos, sociales y políticos de una etapa de gran transcendencia en la historia de España.


El libro, publicado por la editorial HMR, repasa las intervenciones en las Cortes de Blasco Ibáñez durante su etapa como diputado entre 1898 y 1908 y en él se constata su papel destacado en la defensa de cuestiones comprometidas de la Época como la libertad de cátedra, el rechazo a la tortura o a la censura. Una cuestión especialmente polémico en ese momento resultó la posibilidad de librarse del servicio militar con el pago de una cantidad de dinero, a cuya desaparición Vicente Blasco Ibáñez dedicó parte de sus esfuerzos como parlamentario.

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