
Jaime Siles
(...) Andrés Sánchez Robayna -que nos lo aproxima- explica
su experiencia de la Naturaleza, sus vínculos con la poesía
europea, su relación con el haikú japonés y algunas
otras claves que forman el sistema de esta obra. José Luis López
Bretones -que es quién lo edita- describe "el enorme aparato
de variantes, desplazamientos, ordenaciones diversas, versiones, correcciones
y cambios que se esolapaban y se superponían unos a otros con prodigiosa
facilidad"; insiste en las calidades de esta prosa; hace la hisoria
de este texto y enumera los distintos títulos por el poeta manejados;
propone una cronología relativa y define lo que constituye su aportación:
"más de un centenar de textos inéditos". Por si
fuera poco, Federico Utrera le añade unas páginas menos
eruditas que beligerantes sibre el más maldeecido que maldito Juan
Ramón: unas páginas que salen al paso a algunas de los del
27 (Cernuda) y del 50 (Angel González y Jaime Gil) que hicieron
su caricatura y su parodia. (...) Libros de Madrid reúne varias
series o secciones de libros: "Madrid posible e imposible",
"Sanatorio del Retraído", "La colina de los chopos",
"Soledades madrileñas", "Figuraciones", "Disciplina
y oasis", y un apéndice: "Ascensión". En
todos ellos asistimos a un milagro de prosa por cuyo fondo diluido desfilan
Alfonso Reyes, Pío Baroja, Gómez de la Serna, Moreno Villa,
Villaespesa, Rubén Darío, los Machado, las monjas que tanto
le tentaron y con las que tan a gusto flirteó (Sor Pilar, Sor Amalia...).
Viñetas de un tiempo y un espacio, y también de un modo
y manera de vivir; y toda la viva realidad que es esta concreta realización
de lo que, desde Aloysius Bertrand y Baudelaire, se ha llamado poema en
prosa. Un pantagruélico festín.

Adolfo Sotelo
Libros de Madrid, que contiene más de un centenar de textos inéditos,
es el espléndido fruto del tercer estadio de las prosas del poeta
andaluz. El conjunto de estas prosas enfrenta el Madrid castellanista
inventado por las peores secuelas del costumbrismo decimonónico
con la imagen de un Madrid ideal, que una mirada desnuda, deudora de
la ética de los krausistas y de la estética del Ortega
de "Meditaciones del Quijote", descubre en la realidad de
una ciudad aparentemente anodina. Estas prodigiosas prosas van atadas
por un hilo biográfico que alumbra la dimensión intelectual
de un poeta que sintió hacia la academia "la extrañeza
que sentiría un arroyo en un despacho del ministerio de Agricultura".
Y anudadas por un estilo que tiene, frente a tantos diarios y autobiografías
irrelevantes, intensidad y suficiencia estéticas.

Francisco Umbral
Juan Ramón escribió mucho sobre Madrid, casi todo ello
en prosa, y ahora se edita Libros de Madrid, que han hecho López
Bretones y Sánchez Robayna, con más de un centenar de
textos inéditos. En la obra de JRJ se va produciendo el tránsito
del lirismo acumulado de Moguer al sentimiento depurado y lacónico
de lo esencial. Aquí se anticipa el Diario de poeta y mar, aquí
está naciendo una gran poesía europea y madrileña
entre las arpas de los chopos y los soles de la colina. En cada una
de las casa donde vivió Juan Ramón había un proyecto
logrado de amor y poesía cada día. Todavía sabe
uno encontrar la colina de los chopos, el Madrid posible e imposible
en algunas tardes en que el otoño acuña oro, en que la
primavera es un palomar cubista donde alguien está encerrado
recitando al poeta.
REVISTA
MERCURIO
Ignacio F. Garmendia.
En los Libros de Madrid, felizmente compilados por José Luis
López Bretones, nos encontramos con un viejo proyecto de J.R.J.
del que hasta ahora se conocían muestras publicadas parcialmente
con el título de una de sus secciones, "La colina de los
chopos". La presente edición, que incorpora más de
cien prosas inéditas, reconstruye otras cinco: "Madrid posible
e imposible", "Sanatorio del retraído", "Soledades
madrileñas", "Figuraciones" y "Disciplina
y oasis", además de un apéndice, "Ascensión".
Estas prosas límpidas dan cuenta de sus ensoñaciones,
de su soledad radical, de ese lenguaje prodigioso que ha convertido
al poeta en uno de los más altos creadores de todo tiempo y literatura.

Miguel García-Posada
La edición juanramoniana sigue deparando muy gratas sorpresa,
como ésta de Libros de Madrid, que, además de restituirnos
un libro del gran poeta, añade la novedad de más de un
centenar de inéditos. El editor literario, José Luis López
Bretones, aduce razones convincentes para designarlo como lo hace y
ofrece información suficiente sobre la génesis, evolución
y organización de la obra. El resultado es un conjunto prodigioso,
una admirable sucesión de textos en prosa, auténticos
poemas, que recrean una visión personalísima de Madrid,
ciudad que estaba poéticamente hipotecada sobre todo por la poderosa
visión galdosiana. Es ese Madrid sede de la cultura ilustrada
y ámbito de la naturaleza el que genera las múltiples
y casi milagrosas percepciones del poeta. Su prosa comparece aquí
en todo su esplendor. Gozamos leyendo esta lengua tan culta y, a la
vez, tan natural, tan elaborada y tan espontánea.

Luis Antonio de Villena
J.R.J. no sólo fue un altísimo poeta, uno de los grandes
del recién pasado siglo, sino además un prosista excelente,
en clave, diríamos, lírica. Juan Ramón vivió
mucho tiempo en Madrid y quiso a la ciudad y nunca dejó de mirarla,
a su modo, con mucho de metáfora vegetal y renovadora, pero también
con el gusto por la piedra, es decir, amor a los monumentos sólidos,
que son la historia buena. No se fijó en el Madrid galdosiano,
prefirió el sonido de las estaciones en el parque de El Retiro,
y las fuentes neoclásicas de Recoletos. José Luis López
Bretones, poeta almeriense, ha hecho una cuidad edición de Libros
de Madrid, los distintos conjuntos de prosa (a menudo poemas en prosa)
que Juan Ramón fue escribiendo a lo largo de los años
sobre esta ciudad. Juan Ramón sueña con un Madrid moderno
(que está en la línea del que pensó Carlos III)
al que quiere añadir el paisaje, la luz, los ocasos madrileños,
esos toques de Velásquez bastante dañados ahora. Libros
de Madrid debe caer cuanto antes en manos de nuestro no muy querido
alcalde. No sólo porque siempre bien leer excelente prosa lírica,
sino porque el niño raro de Moguer puede iluminarle aún
un Madrid futuro, cosmopolita y bello, cuya senda no suele ser precisamente
la que este regidor ilustra.

Alfonso Alegre-Heitzmann
Libros de Madrid es un proyecto de la segunda época de Juan Ramón
-aproximadamente de 1916 a 1936 que ha permanecido inédito como
volumen independiente hasta hoy, y que reune la mayoría de las
prosas líricas -algunas de ellas auténticos poemas en
prosa- que su autor dedicó a la ciudad en la que durante tantos
años estableció su hogar y de la que la guerra civil expulsó
para siempre. (...) El mérito principal de esta edición
es, pues, ofrecer al lector reunidas por vez primera estas prosas de
un período fundamental en la trayectoria poética de Juan
Ramón. Digna de elogio es también la voluntad implícita
de los editores de situar la figura de Jiménez en las coordenadas
de actualidad de su poesía al encargar la introducción
primero a José Angel Valente y, tras su muerte, a Andrés
Sánchez Robayna.

Begoña Piña
Hay en esta nueva edición de la obra de JRJ algunos textos publicados
en otras ediciones o en revistas literarias, pero, junto a ellos, el
libro cobra gran importancia por la aparición de más de
un centenar de prosas poéticas. Libros de Madrid reúne
materiales obtenidos de los documentos, notas y manuscritos que se conservan
en el archivo familiar de los herederos del poeta en Madrid, además
de textos proporcionados por la sala Zenobia-Juan Ramón de la
Universidad de Río Piedras (Puerto Rico). La obra es una auténtica
joya en la que van surgiendo los distintos juanramones: el solitario,
el enfermo imaginario, el enamorado, el atrevido mirón... y en
todos ellos se encuentra el sublime poeta. Un poeta que se descubre
desde la prosa, gran desconocida de su obra, a excepción del
famosísimo Platero y yo. (...) Libros de Madrid comienza con
el mencionado texto de Andrés Sánchez Robayna, seguido
de un pequeño análisis de la obra en prosa de Juan Ramón
escrito por José Luis López Bretones y de una nota de
Federico Utrera. Despues, una dedicatoria, un apunte del Madrid posible,
el de los jardines, de las plazas, el de la sierra de Guadarrama....
Un dibujo imposible hasta ahora por la desidia de las administraciones,
a las que el editor Federrico Utrera dedica sus "desagradecimientos",
"pues pareciera que en España no existe ni una sola institución
cultural, tan generosamente dependientes del erario público,
que se ocupe y preocupe de la promoción y difusión de
este árabe oxfordiano".

Antonio Lucas
Para hacer posible este proyecto han sido necesarios varios años
de rastreo en la oceánica herencia del poeta que se conserva
en el Archivo Histórico Nacional de Madrid y en la Universidad
de Puerto Rico. Hurgando en parte de este material se han encontrado
los inéditos que conforman Libros de Madrid. Al frente de la
edición ha estado el poeta y filólogo José Luis
López Bretones, con el que ha colaborado Carmen Hernández-Pinzón,
sobrina nieta del autor de Moguer. Juan Ramón se propuso, más
allá de dibujar su Madrid ideal dentro de Madrid, marcar un punto
y aparte, una distancia visible entre la ciudad romántica e intelectual,
ese rincón del solitario que le fascinaba, y aquel otro espacio
castizo, popular, que acuñó y reflejó Galdós
y que él despreciaba. Asmismo, estas prosas transparentan el
pensamiento renovador, liberal y progresista que mantuvo JRJ, imbuido
sin duda de la Institución Libre de Enseñanza, de la que
fue, junto a Alberto Jiménez Fraud, unos de los máximos
impulsores.

Susana Jarandilla
Más conocido por su poesía, la prosa de J.R.J. ha pasado
de puntillas a lo largo de la extensa obra del autor. Parece que sólo
Platero y yo ha dejado constancia de su altísima calidad como
prosista, asegura el poeta y filólogo José Luis López
Bretones, responsable de la edición de Libros de Madrid. Quizá
eso sea lo más novedoso de esta edición, que el libro,
además de recuperar multitud de textos inéditos, recupera
la faceta menos conocida de Juan Ramón.

Felipe Villegas.
Los años que Juan Ramón pasó en la capital fueron
cruciales en su evolución, puesto que le permitió entrar
en contacto con Valle-Inclán, los Machado, Unamuno, Lorca, Buñuel...
Su aguda pluma se posó sobre la urbe para reivindicar, por oposición
a la que halló, el Madrid reformista e ilustrado de Carlos III,
adornándose en los paisajes frondosos de la Residencia de Estudiantes,
de la que fue inquilino, y del parque de El Retiro y la sierra de Guadarrama,
lugar este último de reunión de los amigos de la Institución
Libre de Enseñanza. Ahora se publican estos Libros de Madrid,
título bajo el que se engloban seis volúmenes escritos
en prosa poética a raíz de su periplo vital en la capital
de España, que se prolongó a lo largo de más de
veinte años y fue abortada por el estallido de la Guerra Civil,
que motivaría su apresurada salida del país.

Reportaje de Trinidad de León-Sotelo
Más de un centenar de inéditos nada menos contiene "Libros
de Madrid". La obra recopila textos en prosa de Juan Ramón
Jiménez, acerca de la ciudad en la que vivió durante años.
Un gran número de inéditos que puede sorprender al lector,
pero no a la familia del artista, que posee un sinfín. La situación
se resume en una dolorosa frase: "Nadie se interesa por ellos".
El libro, que aparece en la Editorial HMR, (Hijos de Muley Rubio), tiene
además del interés primero de la prosa juanramoniana,
de la que sólo publicó en vida dos títulos, "Platero
y yo" y "Españoles de tres mundos", aunque ya
muerto se conocieron otros títulos, constituir un especial homenaje
a los deseos de su autor, ya que dejó escrito el modelo según
el cual quería que se editase. Así, por ejemplo, en la
portada se han empleado los tonos rojos y amarillos que él imaginó.
La historia del libro es larga. Juan Ramón (Moguer, Huelva, 1881-Puerto
Rico, 1958), premio Nobel de Literatura 1956, fecha una de las portadillas
para esta obra, 1896-1926, y finalmente, bajo la palabra Madrid, escribe
la última cifra. (...) El caso es que los de este libro fueron
reunidos por Francisco Hernández-Pinzón, sobrino carnal
del escritor, entre los documentos que se conservan en el Archivo Histórico
Nacional de Madrid y en la Universidad de Puerto Rico, donde se encuentra
el grueso de la obra del poeta. En el primero habrá unos cien
mil documentos, mientras que en el segundo, alrededor de quinientos
mil. Varios meses en uno y otro lugar le permitieron a don Francisco
reunir lo que ahora está al alcance de todos. Corría entonces
el año 1970. Han tenido que pasar 31 años para que los
españoles conozcan unas páginas que, como dice el editor
Federico Utrera, "reivindican el Madrid de Carlos III y retratan
con palabras sutiles y bellas el alma de las cosas". El mediodía,
la primavera, los árboles, la Puerta de Alcalá, el Retiro,
las horas apagadas, un apunte del invierno en la Cibeles, la Fuente
de Apolo, y otros lugares y emociones que la ciudad despierta en su
espíritu han quedado recogidos para siempre. Pero Carmen Hernández-Pinzón,
sobrina nieta del poeta, que junto con su padre ha interpretado la endiablada
caligrafía de Juan Ramón, algo en lo que don Francisco
es un auténtico especialista, tiene una respuesta amarga cuando
se le pregunta por los motivos que han dejado pasar tanto tiempo entre
la recopilación de "Libros de Madrid" y su publicación:
"Juan Ramón no interesa oficialmente y tampoco al público".
Esta queja cuenta con datos como la inexistencia de las obras completas
del escritor o el peregrinaje necesario para publicar lo mucho que hay
por conocer. La fama de intratable de Juan Ramón ha calado tan
hondo que su familia tiene noticias de que en la Universidad y en diversos
Institutos de enseñanza media, cuando algunos alumnos han querido
preparar una tesis sobre el autor de "Diario de poeta y mar",
les han recomendado que no la hagan, "porque se trataba de alguien
odioso".
"SOY UN
HOMBRE LIBRE"
Si hay algo claro es que Juan Ramón fue, como dice su sobrino,
"una persona sincera, pero nadie tiene en cuenta que estaba enfermo
de depresiones con mucha frecuencia". La primera visita de esta
enfermedad le llegó muy joven, tras la muerte de su padre. Un
grito de horror de su hermana la noche en la que descubrió que
su padre estaba muerto, provocó en el artista una honda conmoción,
a la que se achacan las posteriores y continuas crisis del poeta. Desde
luego, lo que está fuera de toda duda es que el verso de Quevedo
que pregunta "¿por qué no se ha de decir lo que se
siente?" fue lema en la vida de Juan Ramón. Pero los extensísimos
epistolarios que figuran en sus archivos prueban que no era un solitario,
aunque sí alguien entusiasmado con la creación literaria.
ABC ha tenido acceso
a una carta, que permanece inédita, fechada en 1943, y en la
que Zenobia escribe unas palabras dictadas por su marido "al amigo
Guerrero". En las últimas líneas se lee: "Yo
no soy monárquico, ni republicano, ni falangista, ni comunista,
etc. etc. Soy un hombre libre". Y es que, efectivamente, al hombre
que abandona España para un exilio definitivo en 1936 se le puede
considerar, porque lo es, una persona de izquierdas, pero puso su independencia
por encima de los partidos. "Ni las derechas, ni las izquierdas
lo hacen suyo", dice su sobrina nieta, quien se extraña
de que por la aparición de algún poema de un miembro del
27 "se arme la marimorena, un zipizape, y que con todo lo que hay
de mi tío nadie se conmueva". Confiesa que la familia sigue
teniendo propuestas para dos títulos, "Platero y yo"
y la "Segunda Antolojia Poética". Para la reedición
del primero ya suelen responder con una negativa, porque entienden que
el mercado está saturado y tampoco proponen la edición
del libro con características novedosas. Algo que también
menciona Carmen Hernández-Pinzón es que "Juan Ramón
es un poeta un poco descolocado, porque no pertenece ni a la generación
del 27 ni a la del 98, aunque se le ha incluido en algunas antologías
referentes a ellas sin pedirnos permiso por supuesto".
Entre los inéditos
de los que Carmen Hernández-Pinzón habla con entusiasmo
y devoción se encuentran "Ecos de mi voz", libro en
el que el autor se refiere a los poetas que le habían imitado;
"Asuntos ejemplares", acerca de sus conflictos con José
Bergamín, Jorge Guillén, Pedro Salinas y otros, y "Monumento
de amor", del que formarían parte poemas amorosos dedicados
a Zenobia y novecientas, sí, novecientas cartas de amor que se
cruzó la pareja cuando Juan Ramón pretendía a la
que luego sería su novia y más tarde su esposa. A estos
habría que añadir "Con la rosa del mundo", ya
preparado y en posible edición.
"Libros de Madrid" se ha editado tras mucho trabajo, dedicación
y un respeto cercano a la veneración. "Cuantos más
obstáculos se suman más ganas hay de saltarlos",
dice Utrera. "La pena, añade, es que no hemos podido usar
la tela gruesa que él pedía y que ya no se emplea".
Lo que sí ha hecho HMR es seguir el modelo de la Hispanic Society
of America, que Juan Ramón solicitaba. De hecho, Utrera habló
con el director, Mitchel Codding, que dio los detalles precisos amén
de aliento. "Libros de Madrid" está dedicado "A
Manuel B. Cossío, a quien he visto tanto por los paisajes e interiores,
junto a muchas de las personas, en el ambiente ideolójico y sentimental
de este libro madrileño".
EL POETA NO TIENE
QUIEN LO EDITE
En esta ocasión es la periodista quien es objeto de las preguntas.
Inquiere Carmen Hernández-Pinzón: "¿Le parece
normal que ni el Ayuntamiento, ni la Comunidad, se hayan interesado
por un libro de un premio Nobel sobre Madrid? ¿Qué habrían
hecho en París o Londres si cuentan con un libro inédito
sobre la ciudad de uno de sus grandes escritores?" Interroga Federico
Utrera: "¿Qué harían en París si contaran
con un texto inédito de Baudelaire o en Londres si tuvieran uno
de Lord Byron?" El editor se responde solo: "Somos cainitas
con lo nuestro". Carmen Hernández-Pinzón dice, no
sin enojo, cómo ha visitado editoriales ofreciendo inéditos
de Juan Ramón que "hay que ponerlos en pie", pero saca
una penosa conclusión: "No hay interés por él".
Comenta que hay gente que incluso le pregunta las razones por las que
publica en editoriales pequeñas y poco conocidas, una interpelación
para la que tiene una respuesta rápida: "Las otras no se
interesan". Recuerda que en 1992 le escribió al entonces
alcalde Agustín Rodríguez Sahagún, "un hombre
culto, hablándole de "Libros de Madrid", pero me quedé
sin contestación". Ahora, por una de esas casualidades de
la vida, la obra ve la luz, gracias al editor Federico Utrera. Es el
caso que el editor se puso en contacto con la sobrina nieta de Juan
Ramón cuando, en su faceta de escritor, preparaba una biografía
sobre "Colombine".
Sabedor de que ella
y el autor de "Almas de violeta" y "Ninfeas" habían
mantenido correspondencia cuando él era un incipiente y denostado
poeta de 19 años, se puso en contacto con Carmen Hernández-Pinzón,
que le ofreció lo que deseaba como, dice ella, hace siempre,
"de modo gratuito". Comienza así una relación
en la que Utrera tiene noticia de la existencia de los inéditos
de "Libros de Madrid". El editor confiesa que se interesó
y que dado que su empresa no es muy fuerte económicamente "decidieron
alertar a los foros relacionados con Madrid y Juan Ramón".
Así, evoca, que fue al Ayuntamiento, pero que abandonó,
dado que había muchos cambios de cargos en ese momento y decidió
no insistir. Se acercó, también, a la Residencia de Estudiantes,
tan ligada a Juan Ramón, que llegó a darle a la zona el
nombre de la Colina de los Chopos, e incluso a diseñar sus jardines.
"A la editorial le pareció el sitio más adecuado
para acudir, pero nos cerraron las puertas, porque tienen otras prioridades".
Habla pero no con son de queja: "Veo el libro que HMR ha conseguido
sin ayuda y me satisface tanto el resultado que siento sólo lo
positivo y eso es lo que quiero resaltar".
-¿No tiene
miedo de haber arriesgado tanto y que el libro se venda mal? ¿Qué
pasará en ese caso? -Juan Ramón no es sólo un poeta
español, sino universal. No le dieron el premio Nobel por casualidad.Vamos
a hacer una buena presentación en el Archivo Histórico
Nacional y una promoción adecuada. En fin, ¿qué
quiere que le diga? La editorial ha apostado en esta obra todo lo que
tenía, nos va la vida en esto. Para Hernández-Pinzón,
"Libros de Madrid" es un paseo por la ciudad, pero en el que
no faltan comentarios sobre Valle-Inclán, Villaespesa, Giner
de los Ríos, Emilio Sala, el doctor Achúcarro... Tiene,
también, parcelas autobiográficas, como su estancia en
el sanatorio del Rosario, que aún existe, y del que habla como
"sanatorio del retraído". La familia de Juan Ramón
se duele del trato que recibe en España quien fue premio Nobel,
hasta el punto de que Carmen suspira: "Ya me conformaría
con que lo quisieran la cuarta parte que en Puerto Rico". Desea
con fervor que se digitalicen los manuscritos del escritor, porque en
la actualidad los investigadores trabajan con ellos y eso supone un
serio deterioro. Es sabido que Juan Ramón dividió a los
poetas entre "poetas congénitos" y "poetas profesores",
entre los que se encontraban Guillén, Salinas... Ni que decir
tiene que los segundos, a decir de los entendidos, no lo acercaron a
sus alumnos, por encontrar peyorativo el adjetivo. Utrera habla de "discípulos
que han matado al padre en sentido freudiano".

Cristina Lucio
'Libros de Madrid' recopila más de un centenar de textos inéditos
de la prosa de Juan Ramón Jiménez. Esta obra, realizada
por la editorial Hijos de Muley-Rubio tras un arduo trabajo de búsqueda,
aúna los seis títulos que el escritor dedicó a
la ciudad. Estos textos del poeta galardonado con el Premio Nobel dibujan
el que fue el Madrid de Juan Ramón; son una radiografía
de una ciudad marcada por los inicios de las vanguardias, las tertulias
literarias o la creatividad. Uno de estos poemas en prosa narra la actividad
del madrileño parque de El Retiro: "Un banco en el retiro:
Este banco viejo llovido y soleado es de todos, pero cada uno lo coje
de manera distinta. Esa muchacha llega a él sofocada y corriendo
y se sienta en el respaldo. Ese señor contoneado y despótico
se sienta en medio y mira de mal humor al sol que está echado
en un estremo. Esa señora no se sienta porque tiene arena. Esa
muchacha se sienta en la mitad y deja la otra a su ensueño. Ese
viejecito tímido se sienta en una esquinita y aun así
pidiendo permiso al resto."
EL
PASAJERO.COM
Poesía en prosa para una ciudad amada
Josefa Bauló
Reunir más de un centenar de textos inéditos de la
prosa de Juan Ramón Jiménez es una fiesta editorial que
ningún amante de la literatura española del siglo XX debería
dejarse perder. La editorial Hijos de Muley-Rubio la ha hecho posible
con la publicación de Libros de Madrid. Prosa, en edición
de José López Bretones y con una introducción de
Andrés Sánchez Robayna, especialistas ambos que comparten
con el antologado Juan Ramón Jiménez el cultivo del artes
poéticas. Madrid posible e imposible, Sanatorio del retraído,
La colina de los chopos, Soledades madrileñas, Figuraciones y
Disciplinas y oasis (Diario vital y estético), son los seis títulos
que ordenan el material obtenido después de una búsqueda
intensa entre los borradores y documentos que, conociendo la compulsiva
dedicación a la escritura del insigne poeta, se comprenden como
un abultado corpus textual. De hecho, se han manejado más de
setenta mil referencias entre los archivos de la Universidad de Río
Piedras de Puerto Rico y los del Archivo Histórico Nacional de
Madrid. La historia de este libro se remonta a los momentos en que el
propio Juan Ramón lo concibe como proyecto, tiene su continuidad
en la dedicación de su sobrino Francisco Hernández Pinzón
y su sobrina nieta, Carmen Hernández Pinzón, y culmina
en esta cuidada edición. Libros de Madrid es un libro sobre un
escritor y una ciudad. Entre su Moguer natal y los paraderos del exilio,
para Juan Ramón está Madrid. Un Madrid paseado, conversado,
contemplado y vivido durante más de treinta años se nos
ofrece en estas páginas, que no sólo amplían el
conocimiento sobre la prosa poética del escritor sino que aportan
nuevas perspectivas biográficas. Esto último se ilustra
en el libro que lleva por título Sanatorio del retraído,
en el que encontramos un breve apunte poético que testimonia
su amistad con Ramón del Valle-Inclán, cuya influencia
poética en los albores de la poesía juanramoniana es tan
evidente como la certeza de que acabará desmarcándose
de ella de forma progresiva conforme avance su obra. El texto es un
recuerdo y nos remite, sin duda, a aquellas reuniones de 1901 ó
1902 que tenían lugar en las habitaciones del Sanatorio del Rosario
donde vivía Juan Ramón y a las que asistían Valle,
Antonio Machado o Benavente. A pesar de la diferencia de edad -Valle-Inclán
era diez años mayor- ambos siguieron frecuentándose y
encontrándose en la Residencia de Estudiantes. Con el paso del
tiempo, Juan Ramón, siempre sincero a riesgo de parecer antipático,
no rehuyó juzgar con cierta severidad el valor de la obra valleinclaniana
pero, de la misma manera, no disimuló su admiración por
su virtuosismo lingüístico y su genio dramático.
En 1920, Juan Ramón escribía a Valle-Inclán una
entusiástica carta celebrando la calidad de Divinas palabras
y equiparando el teatro valleinclaniano al teatro irlandés moderno
de Yeats o Synge: "[...] lo que es lógico, al fin y al cabo,
siendo usted gallego, celta y siendo usted usted." Como publicación
virtual que somos, no podemos dejar de indicar al lector la web de la
editorial www.editorialmuleyrubio.com, en la que se encontrará
cumplida información sobre el libro: Libros de Madrid. Prosa,
Los libros de Madrid, ed. José Luis López Bretones, introducción
de Andrés Sánchez Robayna, Hijos de Muley-Rubio, Madrid,
2001.