
Antonio Casado
El ex presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, rompió su tradicional
discreción para elogiar a un antiguo adversario político:
el ex diputado y eurodiputado vasco (Euskadiko Ezkerra) Juan María
Bandrés. Fue en la presentación del libro "Memorias para
la Paz", donde se habla de "un hombre inteligente, tolerante y
sereno, que ha hecho mucho bien a este país". Así define
el escultor Eduardo Chillida a quien en estos momentos (con la falta que
nos hace) sigue aliado con la ciencia médica para liberarse de la
enfermedad que le tiene postrado. El libro recoge las conversaciones que
Bandrés mantuvo en 1984 con el periodista Raimundo Castro. En ellas
se deja testimonio de los episodios en los que intervino el político
vasco durante los últimos años del franquismo y los primeros
de la democracia felizmente recuperada en 1978. El Proceso de Burgos (1970),
las primeras elecciones democráticas (1977), la negociación
con ETA p-m (político militar), la ley de amnistía, el golpe
de Estado del 23-F o los zarpazos de los GAL son capítulos de nuestra
reciente historia sobre los que Bandrés desvela detalles hasta ahora
desconocidos.

Susana Olmo
Adolfo Suárez resaltó la lucha por la libertad y los derechos
humanos que caracterizó la trayectoria política de Juan
María Bandrrés, al que expresó su "admiración
y amistad profunda". El ex presidente del Gobierno intervino en el
acto de presentación del libro "Memorias para la paz",
que recoge las impresiones del ex diputado sobre los últimos años
del franquismo y los primeros de la transición.. Suárez,
poco amigo de los actos públicos desde que abandonó la presidencia
del Gobierno en 1981, hizo una excepción para rendir homenaje a
Bandrrés y participar en la presentación del libro escrito
por el periodista Raimundo Castro, en el que se plasman unas conversaciones
que ambos mantuvieron a lo largo de 1984 sobre la actividad política
del que fuera presidente de Euskadiko Ezkerra.

Olivia Bandrés
Cuando Federico Utrera nos llamó, allá por el mes de mayo,
proponiéndonos la publicación de aquellas conversaciones
que mantuvieron en los años 80 Raimundo y mi padre, lo hizo de
tal manera, con tanto cariño, con tanto entusiasmo, que de verdad
fuimos incapaces de negarnos, aun sabiendo que mi padre no estaba en ese
momento en condiciones de tomar esa decisión y que esas conversaciones
se habían desarrollado hacía ya mucho tiempo, quizá
demasiado. También es verdad que las tres personas (Federico, Raimundo
y Juan Mari) en las que estábamos confiando un poco a ciegas (nosotros
nunca habíamos escuchado las cintas) son gente de fiar. (
)
No quiero dejar de agradecer, en nombre de mi padre, y en el toda mi familia,
el trabajo que han llevado cabo todas las personas de la editorial HMR
que han puesto todo su corazón en este trabajo. No queremos olvidar
el trabajo ímprobo que, supongo, supuso transcribir las cintas.
Os puedo asegurar, porque las intenté escuchar, que ese ha sido
un trabajo heroico que sólo se puede realizar con muchas ganas
de que salga adelante. A Raimundo le queremos dar las gracias por haber
guardado tantos años y con tanto mimo las famosas cintas, por haberse
decidido a sacarlas a la luz y por donar sus derechos de autor a un proyecto
de la Fundación CEAR, que pondrá en marcha en dos lugares
de Mozambique una radio educativa para mujeres. También queremos
agradecer de todo corazón a Adolfo Suárez su presencia hoy
y aquí. En mi casa todos sabemos lo que para mi padre significa
Adolfo, me atrevería a decir que es, por encima de sus discrepancias
ideológicas, el hombre político del que humanamente más
cerca se ha sentido. Son amigos y Adolfo nos lo ha demostrado en los momentos
más difíciles. No queremos olvidar a Eduardo Chillida, otro
gran amigo de mi padre, que nos ha escrito un prólogo precioso
y que es otro que sabe portarse como nadie en las situaciones complicadas
Para acabar queremos darles las gracias a todas las personas que de una
forma u otra se interesaron y siguen interesándose por la salud
de mi padre. El apoyo y la compañía que hemos sentido durante
este último año ha sido para nosotros fundamental y estamos
convencidos de que a él le ha ayudado a mejorar. Todas las personas
que le queremos quisimos creer desde el primer momento que si la gravedad
de su lesión le dejaba un resquicio para luchar, él lo aprovecharía
al máximo. Y esto es afortunadamente lo que ha ocurrido. El Juan
Mari que conocisteis, contra los peores pronósticos sanitarios,
es hoy el mismo. Quizá los galenos sean más pesimistas que
los amigos y la familia, pero lo cierto es que lleva un año rompiendo
esquemas médicos y cargándose las estadísticas de
los libros. Para alguien que basó toda su vida en la fuerza de
la palabra es duro verse privado de ella, pero con su empeño y
nuestra ayuda esperamos que sea él quien presente la segunda edición
de este libro.

El libro revela diversos aspectos de las negociaciones mantenidas en su
día por Rosón y Calvo Sotelo con Bandrés y Onaindía,
que llevaron a la desaparición de ETA político-militar.
La obra está prologada por Chillida y el autor la considera un
homenaje a Bandrés, con la esperanza de que se recupere lo antes
posible de la enfermedad que sufrió hace un año.

Raimundo Castro, el autor de "Memorias para la Paz", de la editorial
Hijos de Muley Rubio, recuerda los principios de su amistad con Bandrés
en el Congreso y explica que la decisión de no publicar en 1984
aquellas conversaciones se debió a la polémica suscitada
por la filtración de parte de su contenido, en el que Bandrés
aseguraba que el presidente del PNV, Xabier Arzallus, había recomendado
a ETA político-militar que reconsiderara su intención de
abandonar las armas.

De lo que el libro recoge sobre las entrevistas de ambos, Suárez
expresó su "sincero agradecimiento" a las palabras de
Bandrés sobre su persona, pues supo ver, según reconoció,
no sólo lo que él sentía y pensaba, sino también
las "dificultades que debía superar para transformar aquellas
convicciones en decisiones políticas". Precisamente Olivia
Bandrés, hija del político vasco, destacó durante
su intervención cómo su padre seguía siendo el mismo
luchador de siempre ella que, pese a la grave enfermedad que sufrió,
estaba rompiendo todos los esquemas médicos al recuperarse y superar
la misma. Olivia Bandrés quiso explicar además la "oportunidad"
de este libro cuyo renacimiento se gestaba antes de que se supiera que
iba a haber una tregua, según explicó, y que surgió
de nuevo con el propósito de que fuera un homenaje a su padre.
(
) El libro, como explicó su autor, Raimundo Castro, pretende
ser un homenaje vivo a la figura de Bandrés. Castro recordó
cuando nació su amistad con el político vasco, el revuelo
que se armó en los años 80 cuando se filtró una parte
de las conversaciones que mantuvo con Bandrés -la relacionada con
Arzallus y ETA pm- y cómo decidieron dejar estancado el libro hasta
que los ánimos se calmaran. Castro resaltó el compromiso
con la defensa de los derechos humanos de Bandrés y su ruptura
de todos los moldes políticos de la época y concluyó
señalando que podría perfectamente decirse de una persona
que en lugar de "es una buena persona", afirmar "por ahí
va un Bandrés".

Durante 1984 Juan María Bandrés y el periodista Raimundo
Castro grabaron unas cintas en las que el político vasco narra
en primera persona y con todo lujo de detalles, muchos de ellos desconocidos
hasta ahora, los acontecimientos clave de la transición. Esas grabaciones,
hasta ahora inéditas, han sido transcritas de forma literal en
un libro, titulado Memorias para la paz, que la editorial HMR pondrá
a la venta mañana.
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