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EL AUTOR
"A mí, Hasan, hijo de Mohamed el alamín, a mí,
Juan León de Médicis, circuncidado por la mano de un barbero
y bautizado por la mano de un papa, me llaman hoy el Africano, pero ni
de Africa, ni de Europa, ni de Arabia soy. Me llaman también el
Granadino, el Fesí, el Zayyati, pero no procedo de ningún
país, de ninguna ciudad, de ninguna tribu. Soy hijo del camino,
caravana es mi patria y mi vida la más inesperada travesía.
Mis muñecas han sabido a veces de las caricias de seda y a veces
de las injurias de la lana, del oro de los príncipes y de las cadenas
de los esclavos. Mis dedos han levantado mil velos, mis labios han sonrojado
a mil vírgenes, mis ojos han visto agonizar ciudades y caer imperios.
Por boca mía oirás el árabe, el turco, el castellano,
el bereber, el hebreo, el latín y el italiano vulgar, pues todas
las lenguas, todas las plegarias me pertenecen. Mas yo no pertenezco a
ninguna. No soy sino de Dios y de la tierra, y a ellos retornaré
un día no lejano. Y tú permanecerás después
de mí, hijo mío. Y guardarás mi recuerdo. Y leerás
mis libros. Y entonces volverás a ver esta escena: tu padre, ataviado
a la napolitana, en esta galera que lo devuelve a la costa africana, garrapateando
como mercader que hace balance al final de un largo periplo. ¿Pero
no es esto, en cierto modo, lo que estoy haciendo: qué he ganado,
qué he perdido, qué he de decirle al supremo Acreedor? Me
ha prestado cuarenta años que he ido dispersando a merced de los
viajes: mi sabiduría ha vivido en Roma, mi pasión en El
Cairo, mi angustia en Fez, y en Granada vive aún mi inocencia.
(Amín Maalouf: León el Africano. Versión española
de María Teresa Gallego Urrutia y María Isabel Reverte Cejudo.
Alianza Editorial).
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EL TRADUCTOR Y
EDITOR
Luciano Rubio nació en Posada de Omaña (León).
Escogió para su tesis doctoral de la carrera de Filosofía
y Letras, sección de Lenguas Semíticas, la edición
en árabe de la obra Lubab al-Muhassal fi usul al-Din, que Abenjaldún
escribió a los 18 años siendo estudiante de Teología
en Túnez y cuyo autógrafo se conserva en la Real Biblioteca
del Monasterio de El Escorial. Acompañó la transcripción
del texto con su respectiva traducción castellana y un amplio análisis
crítico. Le dirigió la tesis el prestigioso arabista Angel
González Palencia y obtuvo sobresaliente y premio extraordinario.
El texto árabe comenzó a imprimirse en Tetuán por
el Instituto Muley Al-Hasan en 1952 aunque cuando estaba realizada la
mitad del trabajo ordenó la suspensión del resto debido
a las múltiples erratas, que no soportaba. También escribió
En torno a los prolegómenos de Abenjaldún ÀMuqaddama
o Muqaddima? (1950) y editó el texto árabe de Una controversia
del siglo XIII en torno a la prueba de la existencia del Ser Necesario
junto con la traducción castellana y una breve introducción.
Los controversistas fueron Naym al-Din Ali ben Omar al-Katibi al-Qazwini
(1294) y Abu Ya"afar Nasir al-Din Muhammad a-Tusi (1274). En 1971
volvió de nuevo sobre este filósofo, al que consideraba
el Descartes árabe del siglo XIV, y publicó Abenjaldún,
su pensamiento fundamental, su originalidad, su doctrina de la causalidad
y su formación intelectual. Difundió además un estudio
crítico sobre El filósofo autodidacto, la novela filosófica
de Abentofáil, aquel médico granadino nacido en Guadix que
llegó a ser médico de cámara y visir en Marraquex
de un sultán almohade, hasta que renunció a su cargo en
favor del entonces joven médico y filósofo Averroes. Transcribió
el texto árabe y tradujo al castellano con interesantísimas
anotaciones Algunos pasajes del tratado de Metafísica de Al-Katibi
y la prueba de la existencia del Ser Necesario (1953) y el Juicio de algunos
musulmanes españoles sobre las doctrinas de Algazel (1956). Tradujo
del árabe en una edición crítica el Pseudo-Aristóteles,
Teología (1972) y amplió sus trabajos en esta materia con
El Neoplatonismo de la Teología del Pseudo-Aristóteles y
su proyección en la Edad Media (1989). Dos años antes había
recopilado algunos de sus artículos en el volumen El"ocasionalismo"
de los teólogos especulativos del Islam, su posible influencia
en Guillermo de Ockham y en los"ocasionalistasÒ de la Edad
Moderna. Como destacado arabista escribió también su Sentido
del término árabe"mutakallimun" traducido por
los traductores medievales por"loquentes" (1988) y Cuatro pensadores
musulmanes, Alkindi, Alfarabi, Avicena y Algazel, a los dos lados de la
frontera cristiano-islámica de España en el siglo XII y
parte del XIII (1988). A la investigación sobre el Monasterio de
El Escorial consagró también parte de sus estudios, como
Una colección de cuentos orientales en la Biblioteca Escurialense
(1936), La colección de manuscritos árabes de la Biblioteca
del Monasterio de San Lorenzo el Real de El Escorial (1989), La victoria
de San Quintín (1557) y la fundación del Real Monasterio
de San Lorenzo de El Escorial (1957) y Los historiadores del Real Monasterio
de San Lorenzo de El Escorial: Memorias de Fray Antonio de Villacastín
(1959). La serie se interrumpió por causas inevitables, aunque
la continuó en 1985. En la revista Mauritania (1941) hizo un trabajo
sobre el agustino Melchor Martínez Antuña y polemizó
con el aparejador Amancio Portabales en El Monasterio del Escorial, sus
arquitectos y artífices (1948). Por último, redactó
en 1964 su Cronología y topografía de la fundación
y construcción del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y en
París publicó también Escurial (1963), entre otros
trabajos. Sobre San Agustín escribió en dos volúmenes
La Orden Agustiniana en El Escorial (1963), El ideal monástico
de San Agustín y otras cuestiones anejas (1983), De nuevo sobre
la Regla Monástica de San Agustín (1985) y Seis temas en
torno al monacato agustiniano (1992). Tambien escribió Un extracto
de"La Ciudad de Dios" de San Agustín, original y autógrafo
de Felipe V (1955) y"La Ciudad de Dios" y los estudios semíticos
(1981). En 1970 escribió La norma fundamental de la vida monástica
según San Agustín y otras reflexiones en torno a la Regula
Augustini. Polemizó abiertamente con dos padres agustinos recoletos
que criticaron su prólogo al libro de María Leticia Sanchez
El Monasterio de la Encarnación de Madrid (1986) y con Miguel Asin
Palacios en ¿Influyó Aben Abbad de Ronda en la doctrina
mística de San Juan de la Cruz? (1993). En 1990 salió a
la luz su Tratado de Arquitectura de Villalpando, orígenes, vicisitudes
y contenido dentro del libro del arquitecto José Corral Jam titulado
El Tratado de la Arquitectura Perfecta en la última visión
del profeta Ezequiel. En esta obra tradujo además del latín
al castellano aquellas partes del comentario de Villalpando que tratan
de arquitectura. Acerca de Fray Luis de León escribió su
Originalidad y recursos estilísticos de Fray Luis de León
en su obra"De los Nombres de Cristo" (1991) y El temperamento
melancólico de Fray Luis de León y sus actuaciones prácticas
(1991) mientras que a su precursor Alonso de Orozco le dedicó El
Beato Alonso de Orozco, hombre de letras (1991), Relaciones entre el Beatro
Alonso de Orozco y Fray Luis de León (1991) y Figura y contribución
intelectual y religiosa del Beato Alonso de Orozco (1992). A la biografía
y obra de este desconocido autor, al que consideraba el tratadista, intelectual
y humanista español más prolífico y relevante del
siglo XVI, le dedicó la última parte de su vida, siendo
su último trabajo la edición bilingüe en latín
y castellano de sus Comentarios al Cantar de los Cantares. Paciente, tolerante,
entusiasta y humilde a pesar de su extraordinario y asombroso don de lenguas,
Luciano Rubio murió silenciosamente en el Monasterio de El Escorial
en 1997.
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EL GRAN LEON EL AFRICANO
Suele ocurrir que editoriales pequeñas que cuentan con poco soporte
mediático ven como sus libros corren el riesgo de pasar desapercibidos
y no precisamente por falta de calidad. Esperemos que eso no ocurra con
el libro de León el Africano Descripción de Africa, editado
por Hijos de Muley Rubio, con traducción y edición crítica
de Luciano Rubio (magnífico arabista fallecido en 1997) y prólogo
del escritor libanés Amín Maalouf (autor de la célebre
novela León el Africano). Con este volumen, la editorial pretende,
por un lado, dar a conocer a León el Africano de su puño y
letra, un granadino de nacimiento que seguiría en el olvido de no
ser por la gran novela de Maalouf, y por otro lado al gtran arabista Luciano
Rubio, tambien injustamente olvidado, y a quien de alguna manera esta editorial
homenajea publicando este libro. Pero ya que hablamos de libros de calidad,
aprovechen la oportunidad de disfrutar, en esta misma editorial, del libro
"Memorias de Colombine", del periodista Federico Utrera, ya que
se trata de la primera biografía escrita sobre la pionera periodista
española.

UN CLASICO RECUPERADO
Escrita en el siglo XVI, la Descripción de Africa, de León
el Africano, ha sido incluso hasta época muy reciente, casi la
unica fuente de documentación sobre este continente. La presente
edición, realizada por Luciano Rubio, pretende poner en manos del
lector no un texto muerto, sino un texto asequible a toda clase de lectores
que sientan curiosidad por saber lo que ha habido mas allá del
Estrecho de Gibraltar.

UN HOMBRE DE FRONTERA
José María Ridao
La lectura de estas páginas de León el Africano, traducidas
y anotadas en 1940 por el agustino de El Escorial Luciano Rubio, ofrecen
noticias muy directas sobre la Berbería que poco despues conocerían
cautivos españoles como Cervantes y Passamonte, y enfrentan al
lector con problemas y reflexiones no alejados de intereses contemporaneos.
(...) La lectura de la "Descripción de Africa y de las cosas
notables que en ella se encuentran" pone de manifiesto la arbitrariedad
con que se fijaban -con que se fijan- las fronteras culturales. En numerosas
ocasiones a lo largo de la obra, León el Africano constata el sustrato
latino y arriano sobre el que se desarrolla el islam en Berbería,
comun al de buena parte del Sur de Europa.
(...)

RECUPERADA LA "DESCRIPCION DE AFRICA"
Juan Cantavella
Hace doce años se publicó en España el relato 3León
el Africano2, del escritor libanés de expresión francesa
Amin Maalouf. La calidad de esta novela hizo que tuviera una amplia difusión,
no solamente en Francia ni en España, sino en otros muchos países.
De esta manera tuvimos conocimiento de la existencia del andaluz León
el Africano, un compatriota nuestro de origen arabe que fue expulsado
de España cuando los Reyes Católicos conquistaron Granada.
Ahora se ha recuperado su "Descripción de Africa" donde
da noticia de una parte de aquel continente, obtenida a través
de sus numerosos viajes y de la amplia cultura que poseía. Bienvenido
sea el descubrimiento, aunque sea a traves de la novela de Amín
Maalouf. Fue precisamente este quien tuvo la visión singular de
convertirlo en personaje de una narración actual y muchos pudieron
pensar que se trataba de un individuo de ficción. La prueba de
que existió en la realidad se halla en el libro que acaba de publicar
la editorial Hijos de Muley Rubio. Ha rescatado su libro "Descripción
de Africa", en traducción del fraile agustino Luciano Rubio,
y lo ofrece con toda clase de explicaciones sobre el autor, para situar
esta recuperación en unos parámetros mas comprensibles.
(...) La "Descripción de Africa" que ahora se publica
en España fue escrita probablemente en Roma en 1526 y publicada
por primera vez en lengua italiana en 1550. La primera traducción
al español no llega hasta el año 1950 y es obra principalmente
del padre Luciano Rubio, que continuó trabajando sobre este texto
y sobre esta figura durante el resto de su vida, hasta legar a su muerte
una versión española muy trabajada en los nombres, que es
lo problemático, y con notas para aclarar los aspectos que más
se pueden prestar a confusión. Es lo que ha servido para esta edición
concienzuda que presenta Hijos de Muley-Rubio. (...)

UN ANDALUSI GENIAL
Bernabé López García
Trece años despues de la edición de su novela, Maaoluf es
invitado a prologar esta reedición de la traducción y edición
crítica que firma el padre agustino Luciano Rubio. El libro que
Hijos de Muley-Rubio edita ahora tiene todo el valor de recuperación
de unos materiales hoy olvidados, que vieron la luz en imprentas e institutos
de la zona del protectorado español en Marruecos y que nunca han
gozado del reconocimiento científico, antropológico e histórico
que merecían. (...) La historia de este libro de León el
Africano parece complicada, El padre Rubio (1909-1997), arabista de vocación
y estudio, que pasaría su vida ligado al Monasterio de El Escorial,
realizó en 1949 un viaje con otros agustinos como el tambien arabista
José López Ortiz a Marruecos, segun cuenta el propio Rubio
en una "nota del traductor". (...)
La obra que Muley-Rubio publica de manera cuidada respetando la versión
de 1950, permite adentrarse en un itinerario reconstruible aun hoy, tal
es la fidelidad de su autor al espacio y a las costumbres. Destaca sin
duda la descripción de la ciudad que acogiera al granadino, Fez,
con sus alhamas, madrazas, adarves, conservados hoy casi tal como los
describe este libro. Los mapas, reproducidos de la edición original,
son de calidad y de gran utilidad, dándole al libro la apariencia
de una "guía turistica" de hace casi cinco siglos.

LEÓN EL AFRICANO VUELVE A GRANADA
Francisco Giménez-Alemán
PASEANDO sin
rumbo por las calles de Granada tropiezo con Juan León Africano.
Con motivo del segundo aniversario (22 de noviembre) de la muerte del
P. Luciano Rubio acaba de editarse la primera traducción al castellano,
que se me aparece en el escaparate de una librería granadina, de
la "Descripción de África", la célebre
obra del diplomático, viajero y escritor, nacido en la ciudad de
la Alhambra en el siglo XV, Al-Hassan-Ben Muhammad Al-Wazzan Al Fasi,
que pasaría a la historia de la cultura arábigo-andaluza
con el sobrenombre de León el Africano. Libro insustituible para
el conocimiento de los países del África de su tiempo, las
costumbres y la geopolítica del vecino continente, la traducción
que nos llega este frío otoño se debe a la ingente labor
de investigación de uno de los sabios escurialenses del siglo,
el padre agustino Luciano Rubio (1909-1997) y a la modesta pero muy cuidada
edición de Hijos de Muley-Rubio. Se trata de la primera traducción
al castellano basada en la edición italiana de Ramusio (1563),
y por tanto un auténtico tesoro bibliográfico del que da
fe en el prólogo Amin Maalouf, el célebre autor de la novela
que puso al alcance del gran público la vida y la obra de Juan
León Africano, el mítico escritor que emigraría de
su Granada nazarí como consecuencia de la expulsión decretada
por los Reyes Católicos.
El autor de la traducción
de esta obra fundamental de nuestra cultura, el P. Luciano Rubio, fue
uno de los más preclaros intelectuales de este siglo, heredero
de la rica tradición monacal escurialense, que pasó gran
parte de su vida trabajando ("Mis manos sólo han sabido de
las caricias del papel en los libros y de los roces de los hábitos
de lana") en la Real Biblioteca. Él mismo cuenta cómo
en 1949 visita Marruecos, invitado por don Juan Beigbeder, y tiene entonces
oportunidad de revisar el libro de León el Africano titulado "De
la descripción de África y de las cosas notables que en
ella se encuentran". A partir de ese momento no se toma descanso
hasta completar la traducción de la obra que vería la luz
en 1950 en una pequeña edición reservada a los estudiosos
del mítico escritor granadino y que Luciano Rubio no firma debido
a su proverbial sentido de la modestia. No estará de más
recordar que este hombre llegó a ser Prior General de los Agustinos
en Roma, después de haber desempeñado todos los puestos
de responsabilidad en la Orden de San Agustín.
Amin Maalouf nos presenta
a León el Africano como el símbolo de una etapa de coexistencia
y como arquetipo de identidad heterogénea "por la forma serena
de vivir sus diferentes vínculos, de navegar sin odio entre los
distintos países, religiones y lenguas, así como por su
voluntad de servir de lazo de unión entre el norte y el sur del
Mediterráneo, de ser un "traductor" en el sentido más
completo del término, es decir: un transmisor de conocimientos".
Pero el trabajo de Luciano Rubio aporta, además de darnos a conocer
la personalidad y el estilo de León el Africano, una serie de notas,
fruto de sus largos años de investigación en la Real Biblioteca,
que vienen a corregir las numerosas inexactitudes del original y a completar
sus referencias con las de otros historiadores y geógrafos árabes.
Es así como podemos adentrarnos en la lectura de un libro de viajes
apasionante en el que la descripción de los lugares, las ciudades
y las gentes son, como bien es sabido, una muestra, acaso de las más
excelsas, de la literatura hispano-árabe. El relato de la vida
en el Rif, de los burdeles, jardines y huertas de Fez, de Tetuán
como corazón del exilio granadino, son sólo algunas muestras
de la riqueza descriptiva de Juan León Africano a la que la experta
mano del P. Rubio supo extraer todas sus esencias lexicográficas,
toda su belleza narrativa y todo su valor de diamante en bruto. Nacido
en Granada hacia 1487, Al-Hassan-Ben Muhammad Al-Wazzan Al Fasi fue un
testigo excepcional de su tiempo. Así, Luciano Rubio ha podido
documentar la extraordinaria peripecia vital de León el Africano
que, por ejemplo, pudo contemplar durante un viaje, y a su paso por Tlemeen,
Argel, Bugia, el encuentro de las tropas de los Reyes Católicos
con las de Barbarroja, Constantina y Túnez. Convertido al cristianismo
y bautizado por el Papa León X, vivió largo tiempo en Roma
donde a buen seguro quedó su "Descripción de África",
posteriormente editada en Italia por Ramusio. De vuelta a Túnez
y a la fe del Islam, su rastro se pierde para los biógrafos hacia
1537 sin que pueda establecerse a ciencia cierta la fecha de su muerte.
Ahora ha regresado
a Granada, seguramente a las librerías de toda España, y
en medio de los más de cincuenta mil títulos que se editan
anualmente se nos antoja como una gran novedad este libro antiguo recuperado
por un fraile benemérito al que se ha querido rendir homenaje con
la publicación de su fascinante traducción de la "Descripción
de África", inmensa contribución a la cultura hispano-árabe
de un sabio agustino, "hijo del Creador, hermano del hombre y padre
en mi comunidad cristiana".
Los editores transcriben
en la solapa una nota que bien pudiera ser autobiográfica de Luciano
Rubio, que acaso ilustre algo más sobre la personalidad de este
buen fraile: "Por boca mía oirás el árabe, el
francés, el castellano, el alemán, el hebreo, el inglés,
el latín, el griego y el italiano, pues todas las lenguas, todas
las plegarias me pertenecen. Mas yo no pertenezco a ninguna. No soy sino
de Dios y de la tierra, y a ellos retornaré un día no lejano."
Dedicado toda su vida al estudio y a la oración, el P. Rubio es
posiblemente uno de los más altos ejemplos de la contribución
de las órdenes religiosas españolas a nuestra Cultura. Bien
merece este recuerdo cuando se cumplen dos años de la desaparición
de quien no profesaba más creencias que las de Dios y las de su
fiel seguidor San Agustín.
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