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El Cultural, suplemento literario y artístico del diario El Mundo, seleccionó para su reportaje de portada a diez jovenes editoriales españolas independientes con objeto de ilustrar un artículo acerca de su devenir estético y su futuro comercial. Hijos de Muley-Rubio (HMR) fue una de ellas y, representada por Federico Utrera, acompañó a Abel H. Pozuelo (Acuarela), José Parreño (Árdora). Kepa Murua (Bassarai), José Marzo (La Fábula Ciencia), Sergio Gaspar (DVD), Javier Azpeitia (Lengua de Trapo), Juan Casamayor y Encarnación Molina (Páginas de Espuma), Chusé Raúl Usón (Xordica) y Valeria Bergalli (Minúscula). Además, fuerron elegidas otras cuatro editoriales que trabajan en lenguas vernáculas y cuyos editores son el catalán Pere Sureda (Grup 62), el gallego Xosé M. García Creso (Xerais), el vasco Inazio Mujika (Alberdania) y Antón García (Trabe), que junto a Llibros del Pexe es la principal editorial asturiana. Los periodistas Nuria Azancot y Martín López Vega junto con la ayuda de Javier López Rejas trazaron un panorama aproximado de estas letras que caminan fuera de la vía y que glosaron con estas palabras: "Fuera del sistema, fuera de los medios, lejos de las grandes cifras y las presentaciones faraónicas se esconde gran parte de la edición española, muchos de nuestros autores. Cada semana, El Cultural intenta dar cuenta y razón de las novedades editoriales y tomar el pulso del mundillo literario. Tratamos, además, de exigir al consagrado y de alentar al primerizo, buscando el talento allí donde se encuentre. A pesar del mercado. A pesar de las exigencias y condicionantes de los grandes grupos editoriales y de los nombres imprescindibles. Pero hay algo más. Más allá de las convenciones, un puñado de autores jóvenes y de editoriales modestas buscan un lugar bajo el sol en condiciones a veces dramáticas y sin contar con la complicidad de distribuidoras, librerías y medios. Son autores y editores al margen del sistema por vocación o por destino, que han de soportar una competencia feroz y tentaciones insoportables en forma de anticipos y promociones que generalmente se quedan en nada. El Cultural descubre los avatares, sorpresas y espejismos de un mercado cada vez menos literario. Y esto es sólo una muestra". Bajo el epígrafe de "Capítulos de un libro mayor", el reportaje concluye con dos visiones optimistas de estas pequeñas y medianas productoras de libros: "No todo son quejas. Federico Utrera, de HMR, opina que "las dificultades de la edición no son distintas a las del resto de propuestas culturales: la travesía del desierto es inevitable". Sabe que su trabajo "habrá de juzgarse a largo plazo, a la luz de un catálogo amplio", porque "en el mundo de la edición no existen los pelotazos". Y, aunque dice que lo único que les falta de los grandes grupos es "el dinero", "somos millonarios: nuestra moneda es la libertad de creación". Y añade que "Minúscula es, quizá, la más afortunada de las editoriales más jóvenes. Su editora, Valeria Bergalli, lo reconoce: "la repercusión ha sido excelente". Para Bergalli lo importante es "tener un catálogo coherente. Cada libro que editas debe ser como un capítulo de un gran libro". Al principio pensaban encontrarse con dos dificultades: "Primero, la contratación de los derechos sin tener nada que enseñar. Nos impusimos por el propio proyecto". En segundo lugar, la distribución: "Al principio pensamos que los libros llegasen sólo a ciertas librerías. Pero los distribuidores se entusiasmaron". |
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