Utrera, el director del Ateneu de Barcelona, Bretones y José María Micó, durante la presentación de "Libros de Madrid" de JRJ en la ciudad condal.

Heterodoxos, Místicos y Románticos
HMR, una editorial que navega en medio del mundo
Miguel de Luna. Almería.

La editorial Hijos de Muley-Rubio (HMR), que fue creada por Federico Utrera junto al fallecido diseñador Alfonso Lázaro y el pintor Carlos Horacio Valera, cumple sus primeros siete años tras nacer en el 98 con el libro "Memorias de Colombine". Este volumen seminal generó unas críticas tan favorables y unos ingresos tan inesperados que a su fundador le suscitó una terrible duda: ¿autor o editor? "No me parecía obligado renunciar a nada ni pensé que fueran labores incompatibles. Al final decidí que el dinero obtenido con los libros debía devolverse a ellos. Y con ese fondo romántico y a veces ingenuo caminamos sin subvenciones públicas" declara Utrera a LA VOZ DE ALMERIA, diario donde dió sus primeros pasos como periodista antes de simultanear su labor con la de editor.

La sorpresa llegó tras un sonoro acto en la Casa de América de Madrid, donde la figura de Carmen de Burgos reunió a mujeres de todo el espectro político y mediático sin distinciones. Eso provocó un alud de invitaciones por toda España que la periodista y editora de HMR, Cristina Prieto, "gestionó de manera espléndida. Lamentablemente las autoridades culturales y educativas de entonces -por fortuna ya cesadas o jubiladas- solo mostraron lo de siempre: desidia y apatía, cuando no una incomprensible hostilidad, según me refirió ella y comprobé yo. Seguí llevando el nombre de Colombine por toda España, desde Barcelona a Canarias, de Valladolid a Valencia. Además se reclamó el libro desde universidades, bibliotecas y librerías de Gran Bretaña, Alemania, Estados Unidos, Francia, Italia, Chile, Argentina, México, Venezuela y Marruecos. Sin embargo, presentarlo en el lugar donde más propicio parece, es tarea imposible. Misterios del destino", añade.

La propia Cristina Prieto dió a conocer en el Congreso de los Diputados otro volumen de recuerdos inolvidables para él: "Juan María Bandrés: Memorias para la Paz", del escritor Raimundo Castro. Con capítulo incluído sobre sus vivencias como "desterrado" en Purchena, el prólogo lo escribió el escultor Eduardo Chillida, en lo que posiblemente fue su último texto antes de sucumbir al alzheimer y morir. Lo presentó otro hombre acechado ahora por la misma enfermedad: Adolfo Suárez, ex presidente del Gobierno, acompañando a Olivia Bandrés, "quién nos puso en la ilusión de ver como su padre recuperaba el habla y los recuerdos tras sus dos gravísimos derrames cerebrales gracias a unas cintas grabadas durante la transición".

Otro libro que le produjo grandes satisfacciones fue "¡Diputado Blasco Ibáñez!", cuya edición realizó como "autor", oficio que aprovechó ya para colgarlo. El cineasta Luis García Berlanga lo saludó también desde el Congreso "donde reunimos -sobre todo él, claro- a medio millar de personas en la histórica Sala de Columnas. Fue un acto entre institucional y divertido en el que Berlanga lo mismo sacaba a relucir el pasado parlamentario de su abuelo y de su padre con Sagasta y Martínez Barrios, que nos ilustraba sobre sus prácticas eróticas y el sado-maso. Se diría que reencarnó al propio Blasco, tan amigo de Nicolás Salmerón y de Colombine, del que hizo una serie para televisión" recuerda.

La política, que tanto llena su vida junto a la letra impresa, fue abriendo poco a poco paso a la literatura. Recuperó la primera traducción al castellano del manuscrito autógrafo de León el Africano que realizó Luciano Rubio, "uno de los arabistas más sabios y desconocidos que ha poseído este país". El novelista libanés afincado en París, Amin Maalouf, se apercibió de inmediato de la excepcionalidad del traductor y se avino a escribir su prólogo. El libro continua siendo un moderado éxito de ventas, aunque en este caso son los arabistas "profesionales" quienes lo ningunean "simplemente porque deja entrever que alguno de ellos usó parte de esta traducción sin citar la fuente. Algún día daré datos, pruebas y nombres" dice Utrera.

En su línea editorial heterodoxa, a "León el Africano" le siguió Juan Ramón Jiménez: los editores españoles que se atreven a sacar a la luz textos inéditos del Premio Nobel se cuentan con los dedos de una mano, y sobran algunos. Su caligrafía endemoniada, su complejidad textual, el difícil acceso a sus originales... todo parece insuperable. Pero entre muchos se logró alumbrarlo, según el editor: "la tarea indispensable y brillante del poeta José Luis López Bretones, la compilación de Carmen Hernández-Pinzón y de su padre, herederos del escritor, y la ayuda del también poeta Robayna y de la Hispanic Society de Nueva York (sus editores norteamericanos) consiguieron, según sus descendientes, auparlo como libro más reseñado de todos los que se han publicado después de su muerte". La prosa poética y mística de "Libros de Madrid" mereció la atención de Francisco Umbral, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena, Miguel García-Posada, Adolfo Sotelo, Alfonso Alegre-Heitzmann, Antonio Lucas, etc...y hasta "El Nuevo Día" de Puerto Rico se hizo eco de su salida. A ella siguió una exposición conmemorativa en el Archivo Histórico Nacional y una original presentación con un concierto de la guitarrista onubense "Chili".

Gracias a Juan Ramón vino Juan Goytisolo, quizás el escritor vivo más difícil de nuestras alambicadas letras y el de mayor prestigio en el mundo. Utrera vaticina que será el próximo Premio Nobel español: "cuando llegué a él estaba muy desengañado de Almería: aquellos que al recuperar la democracia lo subieron a la peana como un santo laico se habían hecho ricos, cambiaron de esposa y de coche y poco les importaba ya la literatura y el mudejarismo". Para colmo, a los esporádicos sucesos racistas de Níjar, tan vinculada a Goytisolo, se le unieron los más graves de El Ejido: "Fue tal la indignación, que íbamos a presentar "España y sus Ejidos", ardua recopilación de todos sus escritos sobre el Sur, en un invernadero de un amigo del poniente con toda la prensa internacional detrás. Un ejecutivo de una entidad bancaria me sugirió que no lo hiciera porque podría ser interpretado como una "provocación". Hasta ese extremo llega a ser peligroso el uso de la verdadera libertad de expresión. Merecería la pena conocer las entretelas y trampas que lo rodearon en esta provincia, que alberga hoy parte de su legado y que visitó por primera vez en 1956 dando lugar a tres de sus libros, contando el nuestro". "España y sus Ejidos" abrió la Feria del Libro de Madrid de 2003 dedicada a las tres culturas con una conferencia inaugural del propio Goytisolo. Además se hizo una exposición de pintura con sus ilustraciones en la Galería Trovador de Madrid y se presentó en el capitalino Círculo de Bellas Artes y en el centro cultural Bab el Okla de Tetuán. "Aquí sigue siendo un maldito", apostilla.

El último libro de HMR es "¡Houellebecq!" de Fernando Arrabal, que fue presentado en París. El caprichoso destino y algún que otro azar objetivo quiso que durante su edición el escritor francés al que le dedica el libro conociera discretamente el Cabo de Gata, donde guarda su privacidad. Hoy pasa aquí largas temporadas tras cobrar un millón de euros de anticipo por "Posibilidad de una isla" (su próxima novela que transcurre en Almería y que sale a la luz en Francia el 31 de agosto), la cantidad más alta pagada a un escritor novel en Europa. Arrabal sigue siendo lamentablemente incomprendido en España, pero no en el resto del continente: "Me parece que este libro está gustando más fuera que dentro, donde ha sido recibido con las sornas, maledicencias y pellizcos de monja que le acompañan siempre: "timo", "repetitivo", "poco valiente"...

En Francia, Le Cherche Midi, una editorial de prestigio y probada solvencia, les compró los derechos a golpe de talón para editarlo en su lengua y prepara un lanzamiento espectacular en septiembre. También el editor italiano de City Lights, Antonio Bertoli, que reivindica con su nombre la célebre librería "beat" de San Francisco (EE.UU) propiedad del editor de Ginsberg y Kerouac y además poeta, Lawrence Ferlinghetti, de 84 años, ha anunciado su versión italiana en la última Feria del Libro de Turín. Y se preparan otras ediciones en EE.UU y Alemania. Incluso han recibido una oferta para editarlo en Japón, Corea, China y Taiwan mientras se prepara una exposición de fotografía de Said Messari y una obra de teatro. Por eso Utrera concluye: "quizás el único mérito es que todo se hace desde una pequeña "factoría" situada en medio del mundo".

LA ALDEA GLOB@L Y EL
CORDEL EXTRAVIADO

La exquisita colección de HMR bautizada como "Material Memoria", título en recuerdo del poeta José Angel Valente, que les ayudó desde Almería en los inicios editoriales, no significa renunciar a los libros de "actualidad" y lógicamente mayor venta. Así nació con McLuhan renovado "Aldea Glob@l", cuya arroba irradia la vocación de marcada contemporaneidad y ruptura de convencionalismos, así como la apuesta por autores más jóvenes y títulos con más riesgo literario. Ahí figuran escritoras como Ruth Baza, que con "La Dolce Vita" puso patas arriba el edulcorado y meloso mundo del "corazón", erosionando los cimientos del espectáculo en papel couché que vive más del cuento que de lo que cuenta. También Fernando Bruquetas encontró un inesperado eldorado con su "Outing en España", que al ser prologado y facilitar así la salida del armario del ex ministro socialista Jerónimo Saavedra, se convirtió en otro pequeño "best seller" y provocó un seísmo sociológico en el mundo homosexual cuyas consecuencias aún hoy perduran. La escritora catalana Illy Nes, de ascendencia almeriense, también hizo lo propio con "Hijas de Adán" y abordó el lesbianismo con escasos complejos, buena pluma y un gran apoyo documental. Todos ellos, junto a la revista "Cordel de Extraviados", cuya Addenda coordina Bretones y que actualizará su edición digital este año en editorialmuleyrubio.com manejando más ideas experimentales y novedosas, forman parte de esta editorial parida aquí. Hasta ahora ha vendido 30.000 ejemplares de su catálogo y ha logrado al menos algo que otros sectores productivos y culturales antecedieron, sirviendo de faro: exportar el placer por las cosas bien hechas y hacer llegar así afuera las que se realizan dentro.

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